Trata de personas

"Un delito que nos avergüenza a todos"


La trata de personas, especialmente de mujeres, niños y niñas, con fines de explotación laboral o sexual, servidumbre o trabajo forzado, es una forma de crimen organizado atroz y, al mismo tiempo, una violación de los drechos humanos. El combate de este crimen, requiere los esfuerzos y la dedicación de toda la sociedad y los poderes legislativo, ejecutivo y judicial.

En Bolivia, cada año, miles de jóvenes bolivianos, hombres y mujeres, migran dentro del país o hacia los países vecionos, a Europa y a Estados Unidos. Los migrantes buscan oportunidades de trabajo confiando en ofertas de agencias de empleo que anuncian puestros de trabajo como empleada doméstica, mesera o incluso modelo y también en cosechas agrícolas. Sin embargo, para muchos el viaje termina en explotación sexual o laboral, sin documentos, privados de libertad y frecuentemente sin goce de sueldo o con sueldo muy inferior al prometido. Las diversas noticias de prensa como el rescate de algunas mujeres jóvenes bolivianas en 2007 de un campo minero en el Perú, dan cuenta de esto. El año pasado, la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen (FELCC) reportó más de 800 personas desaparecidas. Su división de lucha contra la trata y el tráfico de personas recibió 32 denuncias de este crimen el año 2007. También es de suma preocupación que en el mismo periodo más de 600 niños bolivianos han sido trasladados a la Artgentina por personas extrañas, utilizando documetnos y testimonios falsos en los procedimientos legales para la autorización de viajes de menores con destino incierto.

Un delito global que requiere respuestas globales

A nivel munidial, existe un instrumento internacional , la Convención de las Naciones Unidas contra la Delicuencia Organizada Transnacional y sus Protocolos, el cual ha sido ratificado por Bolivia. En este sentido, el país tradujo esta convención en legislación nacional, la cual penaliza la trata y el tráfico de personas. La UNODC apoya al país en la plena implementación de esta Convención, haciendo énfasis en la persecución del delito, la prevención y al protección de las víctimas.