Un grupo de ex campesinos que incursionaron en la fabricación de artículos de lencería después de ser arruinados por la caída de los precios del café, comenzaron a vender sus productos en las sucursales de las cadenas de supermercados de Bogotá.
Se trata de un programa alternativo para ayudar a familias que de otra manera podrían producir cocaína o heroína para traficantes de droga en una región donde el café fue el rey, pero que ha resultado azotado por la caída de precios. Actualmente más de 800 mujeres encuentran en la fabricación de ropa interior el sustento para sus familias.
Este programa tiene sus raíces en el colapso de los precios internacionales del café, que provocó la ruina de miles de familias de cultivadores que se vieron forzadas a cultivar drogas ilícitas, expandiendo así la influencia de la guerrilla izquierdista de Colombia y los grupos paramilitares de derecha.
Alarmados por el profundo incremento de la pobreza y el crimen en el área cafetera de Valle del Cauca, en el suroeste del país, la agencia de drogas y crimen de la ONU (UNODC) buscó empleos y mercados para la empobrecida población.
Después de recorrer el Valle del Cauca, UNODC identificó una cooperativa local llamada Industrias Integradas, que entrenaba a las familias pobres para que adquirieran nuevas habilidades. Pero con escaso acceso a los mercados, la cooperativa luchaba por encontrar suficiente trabajo para sus empleados, y necesitaba de una empresa grande como Carrefour para ampliar la llegada de los productos a potenciales consumidores. La marca de ropa interior de Carrefour, Symphony, se unió a la cooperativa, que tiene 12 centros de producción en distintos sitios de la provincia.
Los centros tienen buen acceso a carreteras, superando así un problema que ha obstaculizado otros proyectos.
En el pasado, programas para promover alternativas a la coca, como frutas y vegetales en áreas remotas del país, han fracasado con frecuencia por la falta de infraestructura y las intransitables carreteras.
"Estamos abriendo un universo de nuevas posibilidades para las comunidades rurales de Colombia", dijo Gabriel Silva, titular de la Federación de Cultivadores de Café, que junto con la Embajada de Francia, la agencia para las drogas de las Naciones Unidas y la cadena de supermercados Carrefour impulsa el proyecto.