Tala ilegal en Indonesia: vínculos entre la corrupción y delitos forestales

Foto: UNODC1º de junio 2010 - En una pequeña presa en el río Tolak, una embarcación acercase por el agua, cargada con madera. Un estrecho camino hecho de tablas conduce desde el lecho del río a la floresta Sungai Putri, en la isla de Kalimantan, en Indonesia. El camino está rodeado de arbustos, troncos y algunos árboles dispersos. Tres kilómetros en dirección al interior, el zumbido ronco de una motosierra perturba la tranquilidad del ambiente. Otros dos kilómetros hacia el interior, seis jóvenes aparecen descalzos. Uno de ellos maneja una motosierra, que tiene de un metro de longitud, que lo hace parecer más pequeño de lo que es. Sus compañeros llevan tablones de madera recién cortada sobre sus hombros.

Estos jóvenes son los madereros ilegales. Por lo general, pasan períodos de tres o cuatro días en el bosque infestado de mosquitos, cortando un promedio de cuatro árboles grandes de grandes dimensiones por día. Ellos llevan la madera hasta el río por el camino de tablas con un carro de dos ruedas improvisado y reciben sólo 3 dólares por ese trabajo. Pequeños grupos de este tipo son comunes en los bosques de Indonesia, pero también hay los grandes, equipos bien organizados de tala ilegal, a veces a servicio de empresas conocidas que tienen licencias para el corte legítimo.

Indonesia tiene 123 millones de hectáreas de bosques, que representan el 10% del área forestal en todo el mundo, incluida la tercera selva tropical más grande del mundo. El país es el mayor proveedor mundial de madera legal. Sin embargo, la creciente demanda mundial y la disminución de suministro de madera, junto con una inadecuada aplicación de la ley y de la ordenación forestal, hacen con que Indonesia sea también una fuente importante de madera talada ilegalmente. El Ministerio de Florestas de Indonesia estima que, en los últimos años, el país ha perdido entre 1,6 millones y 2,8 millones de hectáreas de bosque por año (es decir, entre 3 y 5 hectáreas por minuto) para la explotación forestal ilegal. Por otra parte, la tala ha degradado una gran parte del área de florestas restante porque, como los bosques localizados en zonas de fácil acceso ya han sido destruidos, los madereros avanzan también a las zonas remotas de bosque primario como la de Kalimantan.

La tala ilegal depende de la corrupción para funcionar. Depende de la complicidad de funcionarios en toda la cadena de producción: desde el bosque hasta el puerto, incluidos guardias forestales, gobiernos locales y autoridades de transporte, de policía y de aduana. Grupos delictivos organizados están involucrados en el transporte de madera ilegal y en el transporte de especies en peligro de extinción, para poder salir del país y cruzar varias fronteras.

La tala ilegal socava la industria legal porque reduce los precios de la madera en el mercado global y representa miles de millones de dólares en ingresos fiscales perdidos. En relación con las comunidades, destruye las formas tradicionales de vida centradas en el bosque, haciendo con que la población local sea cómplice de la deforestación. A menudo, estas personas no saben sobre el calentamiento global y no se dan cuenta que están perjudicando a sus propias comunidades, simplemente tratando ganarse la vida.

Pero la tala ilegal no es sólo un problema en Indonesia. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático estima que la tala de los bosques contribuye con casi el 20% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero en la atmósfera de la Tierra. En otras palabras, la devastación de los bosques de Indonesia es un peligro para todo el planeta.

Foto: UNODCLos delitos ambientales como la tala ilegal en Indonesia se están volviendo cada vez más organizados y adquiriendo un carácter transnacional, así como el tráfico de drogas y de armas de fuego, surgiendo como una de las actividades delictivas más rentables a traspasar fronteras, amenazando las sociedades y obstaculizando el desarrollo sostenible. En el caso del delito ambiental, es esencial tomar medidas preventivas. Un bosque destruido lleva cuatro décadas para se restaurar y una especie, cuando se extingue, se pierde para siempre.

La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) trabaja para romper el vínculo entre la tala ilegal y la corrupción en Indonesia. Con este fin, UNODC busca fortalecer la capacidad de hacer cumplir la ley en Indonesia, aumentando el papel de las autoridades de justicia penal para investigar, procesar y juzgar los casos de los delitos forestales y la corrupción vinculados a ellas, incluso en relación con el blanqueo de capitales por jefes del crimen organizado que controlan estas actividades ilegales, en lugar de perseguir a los delincuentes menores, como los niños madereros en Sungai Putri. UNODC también colabora estrechamente con organizaciones de la sociedad civil para apoyar a los "investigadores descalzos" que buscan denunciar el delito forestal en sus comunidades locales.

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