UNODC y socios realizan taller sobre directrices en materia de género, VIH/SIDA e infecciones relacionadas en las cárceles

18 de octubre de 2010 - La prevalencia del sida entre los reclusos es más elevada que entre la población general. Las condiciones de reclusión y la falta de atención adecuada son factores que aumentan la vulnerabilidad de estas personas al VIH/SIDA y a otras enfermedades de transmisión sexual. La estimativa es del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (ONUSIDA).
En las cárceles, la vulnerabilidad se incrementa por factores de riesgo tales como el intercambio de material utilizado para el consumo de drogas, tatuajes, piercings y maquinas de afeitar, además de la esterilización inadecuada o la reutilización de instrumental médico o dental.
La tuberculosis también es una amenaza grave para la población carcelaria. Según investigaciones recientes, las cárceles brasileñas tienen una tasa de incidencia de la tuberculosis entre las personas privadas de libertad hasta 40 veces superior a la población en general.
Las condiciones higiénicas, el hacinamiento de los espacios para el cumplimiento de las penas y la falta de acceso a servicios de salud dentro de las cáceles se encuentran entre las principales razones de la alta incidencia de estas enfermedades entre la población carcelaria.
Otra área de preocupación en el sistema penitenciario es respecto a las vulnerabilidades en las relaciones de género. A pesar de que cuentan con avances significativos en el reconocimiento de las desigualdades e inequidades de género, aún hay lagunas que deben ser reconocidas para el progreso hacia la igualdad de género, especialmente en las poblaciones más afectadas como los grupos de mujeres, las minorías étnicas y las minorías sexuales y de la población privada libertad.
El tema de la prisión femenina está creciendo en todo el país, las cifras indican el aumento en el número de mujeres condenadas a prisión, además de la improvisación institucional frente a esta demanda. En otras palabras, a pesar del significativo crecimiento de las presas, no existen nuevas inversiones estatales capaces de atender a las especificidades de esta población, lo que se traduce en el encarcelamiento de estas mujeres en celdas o pabellones denominados como "femeninas" dentro de las cárceles de hombres, las llamadas cárceles mixtas.
A partir de la comprensión de la importancia de un debate acerca de las vulnerabilidades de la población penitenciaria al VIH y el sida y a las infecciones relacionadas en una perspectiva de género, la UNODC, en colaboración con la OPAS, los ministerios de Salud y de Justicia de Brasil y otros organismos del sistema de las Naciones Unidas, lleva a cabo hasta el próximo 20 de octubre el Taller sobre Género, VIH / SIDA e infecciones relacionadas en las cárceles.
El taller, que incluye a representantes de la UNODC, los ministerios de Justicia y Salud, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), el Fondo del Programa de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), la Organización Panamericana de la Salud (OPAS) y el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH / SIDA (ONUSIDA), tiene por objeto establecer las directrices para la elaboración de materiales informativos/educativos y el desarrollo de actividades y programas sobre género, VIH/sida e infecciones relacionadas dirigidos a profesionales que trabajan en centros penitenciarios.
El taller cuenta con el apoyo de la Embajada de los Países Bajos y es parte de un conjunto de acciones emprendidas en el marco del Plan Nacional de Salud para el Sistema Penitenciario / PNSSP, que tiene por objeto garantizar el acceso a la salud de las personas privadas de libertad en virtud de la oferta de acciones y servicios de atención primaria in situ, es decir, dentro de las prisiones. Estas acciones son desarrolladas por equipos multidisciplinarios, para trabajar hacia la prevención, promoción y tratamiento de enfermedades, centrado en la atención integral de salud.
Actualmente, Brasil cuenta con 239 agentes de salud en el sistema penitenciario / DEPEN, distribuidos en 212 cárceles (CNES, Mayo/2010) de 18 estados, cubriendo alrededor de 150 000 personas privadas de libertad, una parte significativa de la población carcelaria, cuyo total es de poco más de 494 000 personas (InfoPen, Junio/2010).

Líneas rectoras

- El género como un marcador de vulnerabilidad y las desigualdades en salud;
- El género como factor desencadenante de la violencia, la discriminación, la vulnerabilidad y las desigualdades en salud;
- Estrategias para promover la visibilidad de los derechos humanos y la cultura de las personas LGBT, usando un lenguaje que no es la naturaleza discriminatoria, que se refiere a la orientación sexual e identidad de género en la población carcelaria;
- Directrices para la promoción de los derechos sexuales y reproductivos en la población penitenciaria, independientemente de su sexo, orientación sexual e identidad de género, teniendo en cuenta la Política Nacional de Salud Integral de las personas LGBT y otras políticas pertinentes;
- El aislamiento social y despersonificación en función del contexto de encierro como factores que refuerzan el estigma vigente en relación con el ejercicio de la identidad de género.

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