Cooperación Internacional puede ayudar a combatir el delito organizado, afirma secretario ejecutivo de la UNODC

19 de octubre de 2010 - Delitos violentos, la mayoría relacionada a las drogas, infligen el caos y atemorizan a las comunidades en todo el mundo. Tras diez años desde la ratificación de la Convención de las Naciones Unidas contra el Delito Organizado Transnacional en Palermo, la Conferencia de las Partes de la convención reúne a representantes en Viena para promover avances para reducir enfrentar esta grave amenaza a la seguridad, as desarrollo y a la salud pública. Frenar el delito organizado transnacional, que ha asumido proporciones globales, debe ser una prioridad internacional, afirmó Yury Fedotov, director ejecutivo de la UNODC.

Durante a 5ª sesión de la Conferencia, los gobiernos abordan delitos nuevos y emergentes, tales como los delitos cibernéticos, El tráfico de medicamentos falsificados y de especies en extinción. Los bienes ilícitos tiene origen en un continente, son contrabandeados cruzando otro continente y luego son comercializados en un tercer continente. La inmensidad del lucro que generan es asustadora. En algunos casos, el valor del flujo de esos bienes ilícitos que cruzan regiones ultrapasa el PIB de algunos países.

Por ejemplo:

  • El tráfico de recursos naturales: la madera que sale desde el Sudeste Asiático y llega a la Unión Europea y al Asia representa una receta ilegal de US$ 3.5 mil millones al año, además de contribuir con la desforestación, la pérdida de biodiversidad, cambios climáticos y el aumento de la pobreza rural.
  • Medicamentos falsificados: los medicamentos que salen del Asia rumbo al Sudeste Asiático y África están evaluados en US$ 1.6 mil millones. Al llegar en los países de destino, esos remedios al contrario de curar, matan a las personas.
  • Delitos cibernéticos: el robo de identidad le rinde US$1 mil millones al año a los delincuentes, representando un fuerte impacto en la economía y en el comercio online.

Las armas de fuego también son un problema, puesto que aún están presentes en gran cantidad en diversos estados pos conflicto en el continente africano. Esos conflictos crean un ambiente favorable al delito organizado, desde la formación de grupos insurgentes e/o terroristas que en general se financian con actividades delictuosas.

Cuando pandillas de delincuentes intercambian armas de fuego por recursos naturales o oficiales corruptos facilitan la trata de personas, en general, hay un aumento de la miseria y de la inestabilidad. El delito es al mismo tiempo la causa y el resultado de la pobreza, de la inseguridad y del subdesarrollo; este ahuyenta las inversiones, corroe el capital humano y amenaza la democracia. Por lo tanto, las estrategias de prevención al delito deben integrar las políticas del desarrollo internacional.

Resaltando la necesidad de adoptar respuestas regionales eficaces para contener actividades ilegales, Yury Fedotov exhortó a todos los Estados a adherir a la Convención de las Naciones Unidas contra el Delito Organizado Transnacional, que establece las bases globales para la extradición y la asistencia legal mutua, y a que se empeñen en la implementación del instrumento internacional. La Convención es una herramienta poderosa, pero poco utilizada, agregó Fedotov. Según él, a pesar de que 157 Estados han ratificado la convención, aún ES necesario mayor esclarecimiento de los países sobre cómo se pueden aplicar sus instrumentos de forma más eficaz para fortalecer la cooperación.

Yury Fedotov resaltó aún que es necesario establecer un sistema amplio y completo de respuestas que fortalezca la resistencia de los países al delito organizado en sus puntos de origen, a lo largo de las rutas del tráfico y en los destinos finales de los bienes ilícitos.

Las Naciones Unidas también deben incluir respuestas al delito organizado transnacional en sus actividades de manutención y de construcción de la paz, de la seguridad, Del desarrollo y del desarmamiento.

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