Mensaje del Secretario General de las Naciones Unidas en el Día de la Lucha contra el SIDA

01 de diciembre de 2011 - Al comenzar el cuarto decenio de la lucha contra el SIDA, estamos finalmente en condiciones de poner fin a la epidemia.

El progreso que hemos logrado hasta el momento demuestra que podemos hacer realidad nuestra visión de cero nuevas infecciones por el VIH, cero discriminación y cero muertes relacionadas con el SIDA.

El número de nuevas infecciones por el VIH se ha reducido en más de un 20% desde 1997. Las nuevas infecciones siguen disminuyendo en casi todo el mundo. En el África subsahariana, la región más afectada por la epidemia del SIDA, la incidencia del VIH ha disminuido en 22 países.

Entre las poblaciones en riesgo, la situación está cambiando. El acceso a los servicios de prevención de la infección por el VIH ayuda a los jóvenes, los trabajadores sexuales y sus clientes, las personas que se inyectan drogas, los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres, y las personas transexuales a tomar el control de su propia salud para alcanzar un mayor bienestar.

El tratamiento ha permitido evitar 2,5 millones de muertes relacionadas con el SIDA desde 1985. En el último año únicamente, se salvó la vida a 700.000 personas. Cerca de 6,6 millones de personas, casi la mitad de los que necesitan tratamiento en los países de ingresos medianos y bajos, lo reciben actualmente.

Las relaciones sinérgicas entre la prevención y el tratamiento aceleran el proceso.

Sin embargo, para poner fin al SIDA necesitamos conseguir resultados aún más favorables.

En la reunión de alto nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el SIDA, celebrada en junio del presente año, se adoptaron audaces objetivos para 2015: reducir a la mitad la transmisión sexual del VIH, eliminar las nuevas infecciones en niños, ofrecer tratamiento a 15 millones de personas que viven con el VIH, poner fin a la estigmatización y la discriminación, y colmar los vacíos en la financiación de la lucha contra el SIDA.

Con una firme voluntad política, recursos financieros razonables y un sólido enfoque basado en los derechos humanos, podemos alcanzar todas esas metas.

La financiación revestirá importancia crítica en ese empeño. Insto a todos los interesados a pronunciarse en relación con el marco de inversiones propuesto por ONUSIDA y a aportar financiación suficiente para cumplir la meta de inversiones establecida, de 24.000 millones de dólares anuales. Los resultados compensarían los costos iniciales en menos de una generación.

Debemos persistir en nuestro compromiso político y mantener las inversiones, el entusiasmo, el dinamismo y la determinación que nos han permitido llegar a este momento crucial.

Tenemos el impulso necesario para triunfar. Aprovechémoslo para poner fin al SIDA definitivamente.

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