Abordar la conducción bajo la influencia de drogas para prevenir muertes en el tránsito

30 de marzo de 2012 - Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 1,3 millones de personas en todo el mundo mueren en las carreteras cada año. Son cerca de 50 millones de heridos y muchos quedan discapacitados de por vida. Además, el noventa por ciento de las muertes en las carreteras se producen en países en desarrollo. Más preocupante aún es que se prevé que estas cifras aumentarán en la medida en que los países en desarrollo registran un aumento constante en el uso de vehículos.

Aunque el alcohol es mayoritariamente la sustancia psicoactiva más utilizada y que tiene más registros entre los motoristas, existe una creciente preocupación debido a los informes cada vez más frecuentes de muertes en el tránsito relacionadas con el uso de medicamentos o drogas ilícitas. Se sabe que las drogas, incluyendo las prescritas por los médicos, pueden afectar las habilidades de percepción, el juicio, la capacidad motora de los conductores y la memoria - todas habilidades esenciales para una conducción segura y responsable.

En reconocimiento de este problema emergente, en el año 2011, la Comisión de las Naciones Unidas sobre Estupefacientes (CND) aprobó la Resolución 54/2, que reconoce la importancia de un enfoque coordinado para hacer frente a las consecuencias para la salud y para la seguridad pública de la dirección bajo la influencia de drogas, a través de estudios y esfuerzos basados en la evidencia científica. La resolución puso de relieve el carácter internacional del problema y la necesidad de trabajar juntos en la búsqueda de soluciones. En el evento paralelo durante la Comisión de Estupefacientes de 2012, las delegaciones examinaron los avances alcanzados y los resultados del I Simposio Internacional sobre "la dirección afectada por el consumo de drogas", celebrado en Montreal, Canadá, el año pasado.

La resolución de la Comisión de Estupefacientes se dio tras la proclamación, de marzo de 2010, de la Asamblea General de las Naciones Unidas que declaró el período 2011-2020 como la Década de Acción para la Seguridad Vial. Este anuncio registra el creciente problema que la conducción bajo el uso de drogas representa para la seguridad vial, especialmente en los países en desarrollo, e incluye como uno de los pilares de la acción un llamado por usuarios de carreteras más seguros. Esto se logrará, entre otras cosas, a través del desarrollo de programas integrados de la seguridad vial, la implementación y o el perfeccionamiento de la legislación y de las normas, el aumento de la concienciación y programas educativos para estabilizar y luego reducir los índices mundiales estimados de muertes en las carreteras para el año 2020.

En comparación con conducir bajo la influencia del alcohol, los estudios sobre la conducción bajo los efectos de drogas están apenas comenzando. Las investigaciones realizadas en Norteamérica y Europa tratan de cuantificar los riesgos de conducir bajo la influencia de drogas, pero hay pocos estudios exhaustivos sobre el tema. Aún no hay datos consistentes y comparables sobre la naturaleza y la extensión del uso de drogas por los conductores para poder desarrollar políticas y programas que pueden ser compartidos entre los países como una forma efectiva de prevención.

La Resolución de la Comisión de Estupefacientes alienta a todos los Estados Miembros a que apoyen los esfuerzos nacionales e internacionales de recopilación de datos sobre la prevalencia mundial, según lo establecido por la legislación para la protección de datos pertinentes, y a que desarrollen opciones eficaces para el testeo en las carreteras para controlar la dirección bajo la influencia de drogas, siempre de acuerdo con el marco jurídico de cada país.

Los agentes policiales tienen un papel fundamental en la reducción de la conducción bajo la influencia de drogas, y es necesario ampliar la capacitación de los agentes del orden sobre cómo reconocer los signos y síntomas del uso de otras drogas, distintas del alcohol.

Tan importante como la recolección de datos y la capacitación para la aplicación de la ley es la necesidad de sensibilizar y educar a la gente sobre los peligros de conducir bajo la influencia de drogas. Si bien existen numerosas campañas de advertencia sobre los peligros de conducir bajo la influencia del alcohol, existen pocas campañas hasta la fecha que abordan directamente los riesgos de conducir tras el consumo de drogas.

"Tenemos que desarrollar mensajes específicos y de efecto para cada grupo de personas, ya que la conducción bajo la influencia de drogas se refiere a diferentes grupos demográficos, como los jóvenes que fuman marihuana mientras conducen, o conductores mayores que puedan estar tomando medicamentos recetados por diferentes razones", dijo Michel Perron, director del Centro Canadiense sobre el Abuso de Sustancias (CCSA). El CCSA trabaja para proporcionar liderazgo nacional, análisis científico y asesoramiento para promover los esfuerzos para reducir los daños relacionados con el uso de alcohol y otras drogas. El CCSA fue uno de los organizadores del I Simposio Internacional sobre "la dirección afectada por el consumo de drogas", que se celebró en Canadá, en julio de 2011.

La UNODC trabajará para incorporar el conocimiento sobre el tema de seguridad pública de la conducción bajo la influencia de drogas durante los próximos programas de apoyo, que deben incluir el conocimiento de la situación jurídica, los métodos de aplicación de la ley y los riesgos asociados con conducir bajo la influencia de drogas para los conductores y el público en general.

Además, la Oficina trabajará en estrecha colaboración con los Estados miembros en el desarrollo de respuestas nacionales para hacer frente a la dirección afectada por el consumo de drogas, a través de estudios y el control de la magnitud de este fenómeno a nivel nacional y mediante el intercambio de información y de buenas prácticas de respuestas eficaces.

Todas las noticias