Escalada de violencia en protestas es preocupante, dice Representante de la UNODC en Brasil

Brasília, 12 de febrero de 2014 - La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) observa con preocupación la escalada de la violencia registrada en las últimas manifestaciones públicas en Brasil. Según Rafael Franzini, Representante de la Oficina de Enlace y Partenariado de la UNODC en Brasil, son especialmente preocupantes las diversas alegaciones de violencia durante las protestas, que han llegado a la atención de los mecanismos de protección de los derechos humanos de la ONU y que se han publicado en la prensa.

Desde junio 2013 se produjo un aumento en el número de manifestaciones con violencia en el país. La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, ha instado a todas las partes a que se comprometan a prevenir el uso de fuerza excesiva.

Delante del uso de la violencia por los manifestantes y de las denuncias de uso excesivo de la fuerza por la policía, Franzini reitera el llamamiento de la Alta Comisionada: "Tanto el derecho a la integridad física de las personas, como el de libertad de expresión y el de protesta pacífica deben ser respetados", dice.

El Representante de la UNODC en Brasil espera que la ley sea aplicada de acuerdo con el Código de Conducta para Funcionarios Responsables por la Aplicación de la ley Aplicación de la Ley, aprobado por la Asamblea General de la ONU mediante la resolución 34/169, y en línea con los principales instrumentos de derechos humanos adoptados por los Estados Miembros. En particular, también es necesario proteger a los grupos vulnerables y resguardar al derecho a la información con la protección a los periodistas, como se describe en la resolución nº 6/2013 de la Secretaría de Derechos Humanos de la Presidencia de la República.

Siguiendo el comentario Pillay, así como un otro hecho ayer por el Representante Regional para América del Sur del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Franzini considera que las manifestaciones deben ser actos cívicos que no pongan en peligro la seguridad pública. Él también hace un llamamiento a los manifestantes que no recurran a la violencia, señalando que el diálogo y la protesta pacífica son esenciales. Por último, Franzini espera que el diálogo y el respeto de los derechos humanos prevalezcan.

Todas las historias