Mesa Intersectorial de Servicios de Atención a Víctimas de Violencia de Género

Bo Mathiasen

Señoras y señores, buenos días.

Es con gran placer que en nombre de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito para Brasil y el Cono Sur, participo hoy en esta Mesa Intersectorial de Servicios de Atención a Víctimas de la Violencia de Género.

Como lo saben, la formación de esta mesa es uno de los objetivos previstos en el Proyecto ROA 95 de la UNODC en Chile, implementado por el Centro de Estudios en Seguridad Ciudadana del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile.

El proyecto ROA 95 abarca a los cinco países del Cono Sur y busca analizar el flujo de la oferta pública de atención a las víctimas de la violencia de género.

El objetivo es que se logre optimizar los servicios a través de una coordinación intersectorial.

En otras palabras, se trata de fortalecer las instituciones de seguridad ciudadana y la sociedad civil, para mejorar la capacidad en prestar apoyo a las víctimas de la violencia de género.

Como muchos de ustedes saben, la violencia de género es uno de los delitos más crueles, obscuros y subnotificados en todo el mundo.

El miedo, la vergüenza, la naturalización del problema, hacen con que la violencia de género sea aún más difícil de combatir. Principalmente, cuando nos referimos a la violencia de género en el ámbito intrafamiliar, o sea, en la privacidad de nuestros hogares.

La violencia de género es una violación a los derechos humanos que afecta directamente a un tercio de las mujeres en el mundo.

Y en Chile no ha sido diferente. Los datos que tenemos dan cuenta de que alrededor del treinta por ciento de los hogares chilenos han registrado violencia de género, siendo la violencia psicológica la más común, seguida por la violencia física.

Se trata de un problema que nos afecta a todos y, por lo tanto, los trabajos de concienciación social, atención integral a las víctimas y de penalización de los agresores deben involucrarnos a todos.

En ese sentido, Chile ha logrado avances importantes. Hace veinte años cuenta con el Servicio Nacional de la Mujer, el SERNAM.

Ha ratificado normas internacionales, especialmente la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer.

Dicha convención, conocida como la Convención Belem do Pará, establece que los países se obligan a asumir la violencia intrafamiliar como política de Estado y deben prestar asistencia a las víctimas.

Chile también ha logrado involucrar e integrar diversos organismos estatales en la prevención a la violencia de género, en la atención y protección de las víctimas y en la penalización del agresor.

La Policía de Investigaciones, Carabineros de Chile, Tribunales de Familia, Ministerio de Salud, Ministerio Público, entre otros, han asumido su responsabilidad con el tema.

Y la sociedad civil organizada chilena no ha estado ausente de ese proceso. Una muestra de ello es la creación de la Red Chilena contra la Violencia Doméstica y Sexual, con la participación directa de organizaciones sociales en la prevención y la erradicación de la violencia doméstica y sexual.

Hoy, la violencia de género en el ámbito privado se ha convertido en una prioridad en Chile, que se consolida con la creación del Programa Nacional de Prevención a la Violencia Intrafamiliar.

Pero es necesario avanzar más. No se puede enfrentar el problema de la violencia de género de manera aislada, principalmente en lo que concierne la atención integral a las víctimas.

De ahí el interés de la División de Seguridad Pública del Ministerio del Interior en poder generar un sistema nacional de atención a víctimas, que incorpore a todos los servicios integrándolos y coordinándolos.

Ese objetivo consta en la Estrategia Nacional de Seguridad Pública para el periodo dos mil diez a dos mil catorce, al establecer la necesidad de implementar una Política Nacional de atención integral e intersectorial.

Alcanzar este objetivo, sin embargo, no es fácil.

Por eso, en este momento, el proyecto ROA 95 de la UNODC, en asociación al Centro de Estudios en Seguridad Ciudadana del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, desarrolla un diagnóstico sobre la violencia contra la mujer en Chile.

Ese análisis servirá para sentar las bases de políticas integradas de atención a las víctimas de la violencia de género en el país.

A partir de ese análisis, a su vez, será posible elaborar un manual que servirá como guía para las instituciones y los profesionales que atienden directamente a las víctimas de la violencia de género.

El proyecto también prevé la capacitación de esos profesionales, puesto que son ellos los encargados por acoger, proteger y orientar a las víctimas, y por investigar y procesar los casos de violencia de género.

Señoras y señores, nuestro objetivo principal es la construcción de una sociedad en la cual las mujeres tengan respeto y protección.

A final, una vida sin violencia es un derecho de todas y de todos.

Muchas gracias

22 de abril de 2011

Santiago de Chile, Chile