II CUMBRE IBEROAMERICANA DE MINISTERIOS PÚBLICOS CONTRA LA TRATA DE SERES HUMANOS

Bo Mathiasen

Señoras y señores,

Buenos días.

Antes que nada quiero decir que es un gusto para mí representar a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, la UNODC, en esta II Cumbre Iberoamericana de Ministerios Públicos contra la Trata de Personas.

Sabemos que los Ministerios Públicos desempeñan un rol fundamental en el combate a la trata de personas y el contrabando de migrantes, crímenes de dimensión global, que afectan a millones de personas en todo el mundo y que se caracterizan por la explotación de la vulnerabilidad humana para extraer de ella sus ganancias.

Lamentablemente, la trata de personas y el contrabando de migrantes se han incrementado en forma alarmante en los últimos años.

La globalización democratizó el acceso a lugares antes inimaginables, facilitó nuestras vidas, pero también introdujo una nueva dinámica en el crimen organizado, cada vez más transnacional.

La falta de equidad, de justicia social y en muchos casos de seguridad, aliadas al endurecimiento de las políticas migratorias, crearon nuevas oportunidades para el crimen organizado. Este ha encontrado maneras de burlar estas reglas migratorias y de aprovecharse de personas que en momentos de dificultad se agarran a cualquier esperanza.

Pero nosotros, la comunidad internacional, también hemos fallado. Recordemos que la trata de personas no es un delito reciente, pero nos demoramos demasiado para reconocerla como un problema global. Y digo esto porque hace casi cien años la trata de personas ya era considerada un mal que debería ser enfrentado bajo la luz de la ley.

Nuestras estimativas muestran que apenas la trata de personas representa a la delincuencia organizada ingresos que ultrapasan los 30 mil millones de dólares y que afecta a más de 2,5 millones de personas en todo el mundo.

Sólo en América Latina, esta cifra es estimada en alrededor de 700 mil víctimas. Y hablo de estimativas porque sabemos que estos datos, en la mayoría de los países, son imprecisos.

Esto, sea por la naturaleza clandestina de este delito …

Sea porque en muchos casos se trata de un delito transnacional…

Sea porque aún existen dificultades por parte de las autoridades en la identificación de las víctimas ….

Sea porque, en gran parte de los países, las legislaciones nacionales aún no se han adaptado lo suficiente para incluir todas las formas de explotación de las víctimas como por ejemplo el trabajo forzado y las diversas formas de servidumbre forzada y la trata para la remoción de órganos.

Es cierto que el reconocimiento de esos delitos por la comunidad internacional es muy reciente. Una respuesta mundial más efectiva para la trata de personas y el contrabando de inmigrantes, que como saben se trata de delitos distintos, comenzó de forma más concreta hace apenas 8 años con la entrada en vigor de la Convención contra la Delincuencia Organizada Transnacional, conocida como la Convención de Palermo, en el 2003, y sus dos protocolos: el Protocolo contra el Tráfico Ilícito de Inmigrantes por Tierra, Mar y Aire y el Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, especialmente mujeres y niños.

La Convención y sus Protocolos ofrecen un marco base para la cooperación internacional y la prevención a la delincuencia organizada transnacional. Estos documentos también sientan las bases para llevar a los delincuentes a los tribunales y ofrece una base global para la cooperación internacional que facilite la extradición y la asistencia legal mutua entre los 161 países signatarios de la Convención.

Los documentos presentan una base legal internacional y herramientas para ayudar a los oficiales a identificar, detener y desmantelar grupos del crimen organizado.

Estos documentos internacionales sentaron las bases para enfrentar el problema y abrieron camino para un largo proceso cuyo éxito depende de todos y cada uno de nosotros. Y para ello, debemos siempre tener en mente tres palabras Clave presentes en la Convención: "PREVENCIÓN", "PROTECCIÓN" y PERSECUCIÓN LEGAL.

Y en este sentido quiero resaltar que además de cumplir con el compromiso asumido al ratificar la Convención de Palermo de adecuar sus legislaciones penales, es fundamental que los países se comprometan con la cooperación internacional.

En la era de la globalización, en la que tenemos todos los avances tecnológicos imaginables en el área de comunicaciones y de inteligencia, es inconcebible que dos o más países no logren intercambiar conocimientos y trabajar juntos en el combate a delitos tan degradantes para el ser humano, como la trata de personas y el contrabando de inmigrantes.

El trabajo policial y judicial, amparado por la cooperación, no necesita parar en las fronteras, mientras los delincuentes las atraviesan libremente.

Solamente a través del intercambio de experiencias y de informaciones, de la armonización legislativa y del trabajo conjunto de nuestros jueces, fiscales públicos, policías de inteligencia lograremos enfrentar la delincuencia organizada.

Por eso, quiero resaltar que estamos muy contentos en apoyar la realización de esta Cumbre como parte de un Proyecto Global para la implementación del Protocolo contra el Tráfico Ilícito de Inmigrantes y del Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, especialmente mujeres y niños.

Este Proyecto Global resulta de un Acuerdo Directo con la Unión Europea, que reconoció a la UNODC como su socia en la lucha contra estos delitos y decidió apoyar la implementación de actividades de asistencia técnica.

La trata de personas y el contrabando de inmigrantes son desafíos globales que demandan respuestas globales y el compromiso de todos los sectores de la sociedad.

Muchas gracias

Santiago, Chile

21 de septiembre de 2011