"Falta de seguridad o desarrollo sin justicia"

¿Podrá este Congreso para la Prevención del Crimen hacer frente al desafío?

El Salvador, 18 de abril. A continuación se encuentra el discurso presentado por el Sr. Antonio María Costa, Director Ejecutivo de la Oficina de las Naciones Unidas contra Las Drogas y el Delito (UNODC) al Segmento de Alto Nivel del 12º Congreso de las Naciones Unidas para la Prevención del Crimen y la Justicia Criminal.

Excelencias, Damas y Caballeros,

Hasta ahora, este Congreso para la Prevención del Crimen ha puesto en juicio al sistema mundial de justicia criminal - si me permiten la metáfora, no me sorprendería si su veredicto fuera riguroso. En muchas partes del mundo:

  • Ciudades, incluso algunos Estados, no han sido capaces de procurar el orden público. Las desigualdades en el nivel de ingreso, entre y a través de las naciones, han llevado a una mala distribución de la justicia y la seguridad: guardias privados alrededor de comunidades cercadas protegen a los ricos, mientras que los guetos son controlados por las pandillas;
  • Las policías están en desventaja ante criminales bien equipados y conectados. Constantemente, los salarios son bajos y las tentación para el soborno es alta;
  • Los fiscales carecen de habilidades y equipo para recolectar evidencias, mientras que los criminales contratan a los mejores abogados del mundo para estar fuera de la cárcel;
  • Los jueces son intimidades, sobornados, y hasta asesinados. En muchos países están abrumados, resultando en el demoro de la justicia - o sea, la negación de la justicia;
  • Las prisiones, saturadas de personas en detención antes de ser juzgadas o culpables por ofensas menores, se han convertido en incubadoras de infecciones y universidades del crimen;
  • El lavado de dinero ha corrompido a sectores económicos enteros, incluyendo un sentido de inequidad en el cumplimiento de la ley, que mucha gente resiente.

Aún así, si la justicia criminal estuviera realmente en juicio, el caso sería omitido por falta de evidencia. A diferencia de otros mandatos, donde Naciones Unidas es el mejor proveedor de información del mundo, no contamos con las definiciones, datos y marco lógico para reportar sobre las tendencias del crimen, entender sus causas y medirlo. A no poder asesorar el progreso, no podemos decirles si sus políticas han tenido éxito o no.

Lo único que vemos son las consecuencias, el costo de los materiales y el sufrimiento causado por el crimen. Permítanme enfocarme especialmente en el crimen organizado, ya que es lo que está causando trastornos.

Una amenaza a la seguridad

En el último cuarto del siglo pasado (principalmente desde la Guerra Fría), los estándares de vida y el crecimiento económico han mejorado, debido a una apertura sin precedentes en el comercio, las finanzas, los viajes y las comunicaciones. Sin embargo, el hecho de que la gobernanza global ha fallado en mantenerse al ritmo de la globalización económica, ha llevado a que las mafias internacionales prosperen. El crimen organizado se ha convertido en un negocio de dimensión macro-económicas, comparable al ingreso nacional de muchos países, así como a las actividades de las corporaciones más grandes en el mundo. Debido a su tamaño y su forma de operar, el crimen organizado se ha convertido en una amenaza a la seguridad.

  • Los carteles de droga han esparcido la violencia en Mesoamérica, el Oeste de Asia y el Oeste de África;
  • La coalición entre insurgentes y grupos criminales (en África Central, los Andes y el Sudeste Asiático) exacerba al terrorismo e impulsa el robo de recursos naturales;
  • El contrabando de migrantes y la esclavitud moderna se han esparcido en Europa y Magreb, así como en el Sudeste Asiático y Latinoamérica;
  • El tráfico de armas, desde países ricos en Norteamérica, Europa y Asia, ha empoderado a criminales y propiciado conflictos;
  • Los piratas de algunos de los países más pobres (de África), piden rescate para liberar barcos de las naciones más ricas y mantienen en las bahías las naves más fuertes;
  • Los bienes falsificados subestiman el intercambio legal y la propiedad intelectual, las medicinas piratas ponen en peligro las vidas de los más necesitados;
  • Los recursos naturales explotados ilícitamente, sobre (especies exóticas) y bajo tierra (minerales preciosos, petróleo), enriquecen a los criminales y empobrecen al planeta;
  • El crimen cibernético roba la identidad individual para cometer fraudes. También amenaza la infraestructura civil y la seguridad de las naciones;
  • EL lavado de dinero se ha convertido tan gratificante, a tal punto que en tiempos de crisis financiera, el negocio de los 'cuellos blancos' compite por la liquidez en manos del crimen organizado.

Tan seria es la amenaza del crimen organizado, que el Consejo de Seguridad de la ONU ha considerado en varias ocasiones, sus implicaciones en muchos lugares (Oeste de Ásia, Centroamérica, Oeste y Este de África) y en relación a muchos temas (tráfico de armas, drogas, personas y recursos naturales).

Una amenaza al desarrollo

El crimen organizado también conforma una amenaza para el bienestar de las naciones. El crimen crea inestabilidad, que ahuyenta la inversión - en un círculo vicioso que crea conflictos, pobreza masiva y deterioro ambiental. El crimen se ha convertido en un impedimento para la realización de las Metas de Desarrollo del Milenio.

Yo solía pensar que era extraño que la lucha al crimen organizado no se hubiera incluido en las Metas de Desarrollo del Milenio. Pero ahora, me complace ver que la búsqueda de la justicia es más que una Meta del Milenio: es la base de todas las metas. No puede haber desarrollo sin justicia y viceversa.

Para ilustrar todo esto, tomen un mapa de los países invadidos por el crimen y la corrupción, y compárenlo con un mapa de conflictos. Después yuxtapongan un histograma de los ingresos per-cápita. Verán que el crimen, la violencia y el subdesarrollo coinciden. Y estos países, por supuesto, coinciden con operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU. ¿Cómo puede estos países conocer las Metas de Desarrollo del Milenio? Existe una correlación entre un frágil estado de derecho y frágil actividad socioeconómica. Y hablo e correlación, ya que soy un sociólogo profesional; otros analistas menos técnicos llamarían a esto una caualidad. A saber que efectivamente, el crimen está causando pobreza.

En una situación de crisis no podemos sólo tirar dinero y cascos azules: es la búsqueda de justicia lo que creará condiciones de seguridad y desarrollo. Yo invito a este Congreso a contribuir con la Cumbre de Desarrollo del Milenio, convocada por la Secretaría General en septiembre, y facilitar la implementación de las Metas de Desarrollo del Milenio en el tercer y último periodo (2011-15)

¿Cómo puede ayudar el Congreso para la Prevención del Crimen?

Hasta ahora he destacado que el crimen organizado es una amenaza a la seguridad y el desarrollo. No estoy solo al decir esto: en muchas encuestas, el crimen está emergiendo ahora como una amenaza que la gente común teme mucho, aún más que el terrorismo, el desempleo o el cambio climático. Con gran parte de la humanidad esperando una justicia mejor, más rápida y honesta, ¿cómo puede este Congreso ayudar? Sólo discutimos infinitamente borradores de declaraciones, o actuamos para facilitar la expresión de la justicia? El mundo está esperando su guía: no defrauden "Nosotros, las personas...":

  • En primer lugar, está la cuestión de los Derechos Humanos. En la Cumbre Mundial de 2005, los Estados Miembro resolvieron que la protección de los derechos humanos debe ser integrada a las políticas nacionales. En 2008, el Secretario General pidió a todas las instituciones de la ONU que hicieran lo mismo. Aunque e ha progresado en muchas áreas, no se ha logrado mucho en políticas y prácticas de justicia criminal. Como seres humanos, y miembros de una comunidad de naciones civilizadas, tenemos una responsabilidad común de dar lugar a los derechos humanos en el corazón del sistema de justicia: cualquiera que sea el crimen, las personas bajo investigación o detrás de las rejas no han perdido su humanidad.
  • La lucha por los derechos humanos depende de la asegurar la administración de justicia a nuestra era. En El Salvador debe de emerger un consenso en el imperativo de revisar y actualizar sistemáticamente todos los estándares y normas de justicia criminal. Han sido el capital intelectual  creados a través de medio siglo de deliberaciones en los Congresos: al igual que otras formas de inversiones, las disminuciones son inevitables para las normas y estándares actuales.
  • La Conferencia de Estados Parte de la Convención de Naciones Unidas contras la Corrupción en Doha, acordó un mecanismo de revisión de la implementación de la misma. Este Congreso, llamará a que este mecanismo se dé rápida, efectiva y universalmente. De esta forma, en la sesión del año 2015, se podrá evaluar el progreso realizado en materia de corrupción, identificar las áreas de mejoría y calibrar la política doméstica en base a la evidencia. Nada de esta naturaleza es viable en el presente.
  • De la misma forma, me sentiré decepcionado si este Congreso levanta la sesión sin una llamada rotunda a acordar, en la siguiente Conferencia de Estados Parte (COP en Viena), un mecanismo similar para la revisión de la implementación de la Convención de Parlemo, de Naciones Unidas contra el Crimen Organizado (UNTOC, por sus siglas en inglés). Pueden sentir mi frustración. Por un lado, los presentes delegados han manifestado de manera unánime su preocupación por el poder económico y de alcance del crimen organizado. Por otro lado, las anteriores Conferencias de Estados Parte de la UNTOC no han logrado acordar un mecanismo útil para medir el progreso e identificar las necesidades de asistencia.
  • Y después, debemos preguntarnos a nosotros mismos: ¿estamos equipados para hacer frente a nuevos crímenes (cibernéticos, ambientales y de falsificación), así como a crímenes reemergentes (piratería, tráfico de artefactos)? Mientras reformamos instrumentos existentes (preocupados por  amenazas físicas), no podemos permitirnos omitir la creación de nuevos instrumentos, para lidiar con el crimen clandestino: a través de internet, la provisión de cadenas y el sistema financiero. Estas amenazas son difíciles de capturar: viajan a través de bytes, disfrazados de transacciones líticas, originados en jurisdicciones difíciles de definir - sin embargo, su complejidad no debe ser un elemento disuasorio: en verdad duelen.

Los gobiernos pueden hacer mucho, y aún así muy poco

Antes de cerrar, permítanme hablar acerca de algo que me angustia: el importante rol que la sociedad debe jugar en la promoción de la justicia.

Comienzo con una observación que tal vez a ustedes también se les ha ocurrido: la incongruencia entre la mayoría (silenciosa) de la sociedad enferma del crimen, y la minoría (activa) atraída por el crimen - para obtener una ganancia y/o por diversión.

Por favor miren a su alrededor, y conozcan a los serviciales asociados del crimen organizado. Periodistas irresponsables (ajenos a colegas asesinados por su trabajo de investigación), convierten a los gánsteres en celebridades y dan glamur al crimen. Los reporteros financieros listan a los principales criminales entre las personas más ricas y famosas del mundo. Los banqueros se apresuran a invertir sus procedimientos sangrientos, mientras que un ejército de abogados, contadores, asesores de impuestos, auditores y promotores inmobiliarios toman gran parte del botín.

Y también está la industria del entretenimiento: géneros enteros de películas, literatura, música y videojuegos glamurizan a los gánsteres, bandidos y asesinos a sueldo. Series de televisión populares celebran a las mafias, sus coches y armas, y a los robustos guardaespaldas a sus lados. Los músicos convierten a narcotraficantes en héroes folklóricos y cantan acerca de drogarse. Las modelos son fotografiadas inhalando cocaína, a pesar del hecho de que fue traficada y excretada de los intestinos de mulas.

¿Acaso esta gente es ciega, estúpida o materialista? No lo sé: quizás todas las anteriores y más. Seguramente son ajenos a los granjeros miserables que cultivan la tierra árida con sus manos descubiertas para satisfacer los hábitos de drogas al otro lado del mundo; niñas vendidas por sus padres a burdeles; niños forzados a trabajos pesados para manufacturar prendas costosas; la juventud desempleada que se convierten en soldados de mafias internacionales; migrantes ilegales atraídos a trabajos de explotación; o miles de personas comunes sin suerte que mueren balaceras de violencia entre cárteles.

¿Cuál es mi punto? La ley no gobernará a menos que lancemos esfuerzos masivos para comprometer a la gente común y crear en la sociedad una fuerte voluntad de promover la cultura de justicia - al igual que sucede con las gigantes luchas en contra del cambio climático, las pandemias y la pobreza. Doy la bienvenida a la participación activa de la sociedad civil en este Congreso.

No puede haber seguridad y desarrollo sin justicia. La prevención del crimen y la justicia criminal no son un fin, sino que crean sociedades más ricas y seguras.  Fiat justitia et perat mundis (deja que la justicia se lleve a cabo a través del deterioro del mundo), dirían mis antecesores latinos. Yo los invito a revertir esto: deja que la justicia se lleve a cabo, para salvar al mundo. Gracias por su atención.