El Informe de la JIFE exige políticas en materia de drogas que tengan en cuenta a las mujeres, dado que los países registran un aumento desproporcionado de sobredosis entre las mujeres.

En su informe anual correspondiente a 2016, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes

(JIFE):

  • Pide políticas y programas en materia de drogas que tengan en cuenta las cuestiones de género, un mejor acceso a la atención sanitaria para las mujeres drogodependientes y más financiación para prevenir y tratar el uso indebido de drogas entre las mujeres
  •  Condena la persecución extrajudicial de personas presuntamente implicadas en actividades ilícitas relacionadas con las drogas
  •  Exhorta a los Estados a que abolan la pena de muerte por delitos relacionados con las drogas
  •  Alienta a los Estados a que consideren medidas sustitutivas de la privación de libertad por delitos leves relacionados con las drogas
  •  Reafirma que la legalización del cannabis con fines no médicos es incompatible con las obligaciones jurídicas internacionales

En un momento en que los países informan del aumento desproporcionado de sobredosis de drogas entre las mujeres, la JIFE (con sede en Viena), en su informe anual correspondiente a 2016, exhorta a los Gobiernos a esforzarse más por tener en cuenta a las mujeres en sus programas y políticas en materia de drogas. 

En su informe, publicado hoy, la JIFE destaca que los Gobiernos deben dar prioridad a que se facilite el acceso a la atención sanitaria a las mujeres drogodependientes y pide más financiación y coordinación para prevenir y tratar el uso indebido de drogas entre las mujeres.

Werner Sipp, Presidente de la JIFE, señala que se trata de cambiar las percepciones y recordar a las personas, en particular a los encargados de formular políticas, la importancia de proteger los derechos de las mujeres que consumen drogas o que han cometido delitos relacionados con las drogas, así como los derechos de sus familias.

Las mujeres y las niñas constituyen una tercera parte de los consumidores de drogas a nivel mundial, y sus niveles de consumo son más elevados en los países de ingresos altos. Sin embargo, solo una quinta parte de quienes reciben tratamiento por abuso de drogas son mujeres, ya que para acceder a él deben superar importantes obstáculos sistémicos, estructurales, sociales, culturales y personales.

En comparación con los hombres, a las mujeres se les recetan más estupefacientes y ansiolíticos, por lo que es más probable que utilicen esos medicamentos de forma indebida. Por ejemplo, Alemania y Serbia han informado de que las muertes causadas por sobredosis de fármacos de venta con receta son más frecuentes entre las mujeres. Además, países como el Reino Unido han experimentado un mayor aumento del número de sobredosis (de todas las sustancias) entre las mujeres que entre los hombres.

El número de mujeres detenidas por delitos relacionados con las drogas ha aumentado considerablemente

Las reclusas y las trabajadoras sexuales están especialmente expuestas al riesgo de consumir drogas. Se ha producido un aumento sustancial del número de mujeres detenidas por delitos relacionados con las drogas y, en la población reclusa, la prevalencia del consumo de drogas es más elevada entre las mujeres que entre los hombres. Asimismo, existe un fuerte vínculo entre el trabajo sexual y el consumo de drogas. Algunas mujeres recurren al trabajo sexual como medio para costearse un estilo de vida con dependencia de las drogas, mientras que quienes se dedican al trabajado sexual pueden llegar a consumirlas para soportar las exigencias y la naturaleza de su trabajo.

Las infecciones por el VIH y los trastornos de salud mental son más prevalentes entre las mujeres que consumen drogas. En el caso particular de las reclusas, la separación de sus comunidades, hogares y familias tiene un efecto perjudicial considerable e incrementa el riesgo de sufrir trastornos de depresión y ansiedad.

En el informe también se pone de relieve la importancia de los programas de prevención dirigidos específicamente a reclusos, mujeres embarazadas, personas que viven con el VIH/SIDA y trabajadores sexuales. La JIFE exhorta a los Estados Miembros a que reúnan y compartan datos con el objetivo de profundizar la comprensión de las necesidades específicas de las mujeres afectadas por el uso indebido de drogas, a fin de mejorar la prevención, el tratamiento y la rehabilitación.

Las medidas sustitutivas de la privación de libertad para delitos relacionados con las drogas siguen infrautilizándose

Aunque los tres tratados de fiscalización internacional de drogas se basan en un enfoque equilibrado, el principio de proporcionalidad y el respeto de los derechos humanos, en muchos Estados las políticas para hacer frente a los delitos relacionados con las drogas, incluida la posesión para el consumo personal, dependen principalmente de respuestas de justicia penal de carácter punitivo, entre las que figuran el enjuiciamiento y el encarcelamiento. Las medidas sustitutivas como el tratamiento, la rehabilitación y la reinserción social siguen sin utilizarse lo suficiente.

La JIFE destaca que los tratados de fiscalización de drogas no disponen que se deba encarcelar a los consumidores de drogas ni a las personas que cometen delitos leves relacionados con las drogas.

La Junta alienta a los Estados que han registrado altas tasas de detención y encarcelamiento por delitos leves relacionados con las drogas a adoptar respuestas no punitivas en lugar de permitir el uso del cannabis con fines no médicos, que puede resultar contraproducente y no está en conformidad con los tratados de fiscalización de drogas. La JIFE acoge con beneplácito la decisión de muchos Estados de reconocer que el consumo de drogas y la drogodependencia constituyen un problema de salud pública que requiere respuestas centradas en la salud.

La JIFE exhorta a los Estados a abolir la pena de muerte en el caso de los delitos relacionados con las drogas

Si bien corresponde a los Estados determinar las sanciones por los delitos relacionados con las drogas, la Junta sigue alentando a los Estados que siguen imponiendo la pena capital a considerar la posibilidad de abolirla en el caso de los delitos relacionados con las drogas.

Persecución extrajudicial de personas presuntamente implicadas en actividades ilícitas relacionadas con las drogas

La Junta reitera, en los términos más enérgicos, su condena categórica e inequívoca de la persecución extrajudicial de personas presuntamente implicadas en actividades ilícitas relacionadas con las drogas. Dicha persecución constituye un claro quebrantamiento de los tres tratados de fiscalización internacional de drogas, que exigen respuestas de justicia penal a los delitos relacionados con las drogas y rechazan sanciones extrajudiciales de cualquier tipo. También constituye una grave violación de los derechos humanos, incluidas las normas sobre garantías procesales contenidas en la Declaración Universal de Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y una afrenta a las normas más elementales de dignidad humana.

La Junta exhorta a todos los Gobiernos en cuestión a poner fin urgentemente a esas acciones e investigar a toda persona sospechosa de haber cometido tales acciones extrajudiciales, haber participado en ellas, haberlas alentado, o haber instigado su comisión.

La legalización del cannabis con fines no médicos es incompatible con las obligaciones jurídicas internacionales

La Junta mantiene un diálogo con los Estados que han permitido o están considerando la posibilidad de permitir el uso del cannabis con fines no médicos y la creación de un mercado de productos de cannabis con tales fines. La JIFE reitera que esas medidas son incompatibles con las obligaciones jurídicas previstas en la Convención Única de 1961.

Si bien los tratados prevén cierta flexibilidad en su aplicación, el Presidente de la JIFE considera que la flexibilidad es limitada y no se extiende a la regulación del uso de drogas con fines no médicos. Los Estados partes deben determinar cómo responder a la evolución de la situación en los países que hacen caso omiso de los tratados al permitir y regular el uso de drogas con fines no médicos.

Salas de consumo de drogas

Para que las "salas de consumo de drogas" estén en consonancia con los tratados, deben tener por objeto reducir eficazmente las consecuencias negativas del uso indebido de drogas y propiciar el tratamiento y la rehabilitación, sin consentir o alentar el uso indebido ni el tráfico de drogas.

La JIFE pide que se brinde un apoyo sostenido al Afganistán

Debido a la grave situación de la seguridad en el Afganistán y a las consiguientes dificultades que tienen las autoridades para vigilar y combatir el suministro ilícito de drogas que se origina en el país, la Junta ha exhortado a los Gobiernos asociados y a la comunidad internacional a seguir apoyando la labor de fiscalización de drogas en el país, teniendo en cuenta su responsabilidad común y compartida de hacer frente al problema mundial de las drogas. La Junta ha subrayado que la lucha contra las drogas es fundamental si se ha de alcanzar el desarrollo sostenible. 

Descargas:

Informe 2016

Precursores 2016

Material de Prensa 2016

Estupefacientes 2016

Sustancias sicotrópicas 2016