Qué deben saber los padres
La siguiente entrevista forma parte de la serie que esté realizando la ONUDD para examinar los retos y éxitos del tratamiento del uso indebido de drogas.
Graham, de Manchester (Inglaterra), tiene un hijo de 25 años que recientemente ha salido de la cárcel y vive en la actualidad en una residencia en régimen de libertad vigilada. Cree que su hijo inició su dependencia de las drogas a los 14 o 15 años, fumando marihuana, antes de empezar a consumir heroína, a los 19 años.
¿Qué importancia tiene el apoyo de la familia?
Creo que tiene una importancia realmente fundamental, porque cuando alguien consume drogas el único tipo de amigos o relaciones que tiene son otros drogadictos.
Si unos padres están preocupados por la posibilidad de que sus hijos puedan estar consumiendo drogas, ¿hay algunos indicios que deben tener en cuenta?
Creo que una de las cosas es el aislamiento: si ves que tu hijo o tu hija no quiere que nadie le moleste o quedarse en su dormitorio mucho tiempo o trasnochar demasiado. Y su autoestima: ¿parecen tan despiertos como siempre? ¿Se preocupan de sí mismos? Hay que mantener el contacto general con lo que esté pasando alrededor y eso te dará algunas indicaciones de lo que esté pasando.
¿Qué consejo daría a los padres que intentan asimilar la idea de que sus hijos tienen un problema con las drogas?
Hay un montón de organismos por ahí que pueden ayudarte. Se pueden encontrar hablando con otros padres de diferentes experiencias y cómo les han hecho frente, y darse cuenta de que no eres la única persona que se encuentra con este problema. Creo que es importante hablar con otros padres sobre sus experiencias y compartir ideas.
¿Cómo siente su hijo su problema?
Hace un par de años estaba en la cárcel y salió para ser juzgado de nuevo, y ahí estaba yo, que había movido mis relaciones para meterlo en un centro de rehabilitación. Así que lo llevamos a este centro, y duró dos días. Hasta dos años más tarde me di cuenta que era lo que yo quería, y yo quería que dejara las drogas. Pero él no estaba preparado para dejarlas.
Eso sucederá cuando esté preparado para ello y a su ritmo. Antes era mi ritmo: siete días de tratamiento rápido en un centro de rehabilitación, y todos contentos y felices. Pero su ritmo puede ser doce meses o dos años.
¿Esté preparado ahora?
Nunca se sabe.
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