United Nations Office on Drugs and Crime


Protocolo de las Naciones Unidas relativo a las armas de fuego: detener la proliferación de armas ilícitas

El Protocolo de las Naciones Unidas relativo a las armas de fuego, que entró en vigor el 3 de julio de 2005, constituye un nuevo instrumento internacional para combatir la fabricación y el tráfico ilícitos de armas pequeñas, entre las que se incluyen revólveres, pistolas, metralletas y misiles ligeros.  

Las armas pequeñas, que son baratas y fáciles de usar, se comercian en todo el mundo a través de redes lícitas e ilícitas. Están en todas partes y pueden generar un enorme número de muertos.  Detener la proliferación de estas armas "sería la contribución más importante a una mayor estabilidad, paz y seguridad", concluye un estudio del ACNUR, órgano de las Naciones Unidas para los refugiados.

El daño que causan las armas pequeñas se puede clasificar en dos categorías generales: efectos directos y efectos indirectos.  Entre los efectos directos se incluyen la cantidad de muertos y heridos.  Los investigadores calculan que en todo el mundo circulan más de 600 millones de armas pequeñas y armas ligeras, que provocan aproximadamente 300.000 muertes directas por año, de las cuales cerca de 100.000 tienen lugar en conflictos armados y 200.000 en otras situaciones, tales como homicidios, suicidios, homicidios culposos y disparos de la policía.  Se desconoce la cantidad de víctimas no fatales que provocan las armas pequeñas, pero es posible que sea incluso mayor.

Los efectos indirectos de las armas pequeñas son más difíciles de cuantificar, pero sus consecuencias son profundas y de gran alcance.  "La salud, la seguridad, la educación y el crecimiento económico se ven afectados donde dominan las armas", afirma Eric Berman, Director Gerente de Small Arms Survey, instituto de investigaciones independiente con sede en Ginebra.  "La desnutrición, las enfermedades y el hambre que provoca el desplazamiento a punta de pistola de cierto modo deben atribuirse a estas armas".

Según el Estudio sobre las armas pequeñas, todos los años se comercian armas pequeñas por un valor total aproximado de 4.000 millones de dólares de los Estados Unidos.  En 2002, los principales países exportadores fueron los Estados Unidos, Italia, Brasil, Alemania, Bélgica, la Federación de Rusia y China.  Aunque todavía no se dispone de datos sobre transacciones ilícitas, éstas quizás asciendan a 1.000 millones de dólares.

Las investigaciones sobre el tráfico de armas ilícitas indican que se trata de un problema mundial.  Las armas ilícitas llegan al África occidental, por ejemplo, procedentes de Europa central y oriental, la Federación de Rusia, China y otros países africanos.   Si bien muchas armas llegan al África como transferencias lícitas, pasan a comerciarse de manera ilícita como consecuencia de la corrupción, la incautación y la gestión deficiente de arsenales.  En estos casos, las ganancias típicamente van a los vendedores y corredores, que son agentes no estatales, en lugar de ir al gobierno.

Detener esta corriente es como enfrentarse con un monstruo de muchas cabezas.  En su informe sobre la asistencia a los Estados para detener la circulación ilícita de armas pequeñas, de fecha 25 de julio de 2005, el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, observó que las armas pequeñas y ligeras constituyen un "desafío complejo y polifacético para la paz y la seguridad internacionales, el desarrollo social y económico, la seguridad humana, la salud pública y los derechos humanos, entre otras cosas".   Así, dada la naturaleza intersectorial del problema, se necesita un "enfoque holístico, integrado y coherente que abarque todas sus dimensiones".

El Sr. Annan se manifiesta alentado por las iniciativas regionales y subregionales para detener la violencia armada en África, que podrían preparar el terreno para iniciativas mundiales, pero reconoce las dificultades de forjar el consenso internacional.  Si bien tomó nota del consenso respecto de cuestiones fundamentales relativas al problema de las armas pequeñas y armas ligeras ilícitas, concluyó que había otras cuestiones que seguían siendo controvertidas, como las transferencias a agentes no estatales y la cuestión de la tenencia de armas de fuego por parte de civiles.

Antes de que entrara en vigor el Protocolo contra la fabricación y el tráfico ilícitos de armas de fuego, sus piezas y componentes y municiones no existían tratados internacionales ni instrumentos jurídicos que regularan su fabricación y proliferación.  El Protocolo de las Naciones Unidas relativo a las armas de fuego complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional  y tiene por finalidad promover, facilitar y reforzar la cooperación entre los Estados Parte para reducir el tráfico de armas pequeñas y armas ligeras mediante la creación de un amplio sistema de vigilancia.

Al ratificar el Protocolo, los Estados Miembros de las Naciones Unidas se comprometen a adoptar una serie de medidas destinadas a controlar la delincuencia y a incluir disposiciones normativas en su legislación con el propósito de penalizar la fabricación y el comercio ilícitos de armas de fuego, fortalecer los procedimientos gubernamentales de concesión de licencias para garantizar que la industria de las armas de fuego funcione dentro de un marco legítimo y establecer medios efectivos de marcado y rastreo de armas de fuego.   A septiembre de 2005, 44 Estados Miembros habían ratificado el Protocolo.  

Dada la escala de la amenaza, este Protocolo constituye apenas un primer paso.  No obstante, representa un compromiso por parte de la comunidad internacional de hacer frente a la cuestión.  Quizás una mayor conciencia del problema aliente las iniciativas internacionales.

El texto completo del Protocolo relativo a las armas de fuego se encuentra disponible en /unodc/en/crime_cicp_convention.html.

Dada la naturaleza intersectorial del problema de las armas pequeñas, se necesita "un enfoque holístico, integrado y coherente que abarque todas sus dimensiones".

"La salud, la seguridad, la educación y el crecimiento económico se ven afectados donde dominan las armas."

Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas

Eric Berman, Director Gerente de Small Arms Survey 

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