United Nations Office on Drugs and Crime


Alessandro Scotti: Embajador de Buena Voluntad de la ONUDD

El fotógrafo italiano Alessandro Scotti comenzó a informar sobre el problema mundial de las drogas hace cuatro años. Desde entonces, ha tomado miles de fotografías que muestran de manera realista a la gente y los países afectados por el comercio ilícito de drogas. En su calidad de Embajador de Buena Voluntad de la ONUDD, el Sr. Scotti seguirá contribuyendo a que el público en general comprenda mejor el fenómeno de las drogas.

Las imágenes que toma el Sr. Scotti transmiten un mensaje impactante de compasión.  Según Antonio Maria Costa, Director Ejecutivo de la ONUDD, "su talento ha transformado la trágica situación de unos pocos en una campaña mundial contra el narcotráfico.  Nos muestra la cara de la adicción, la explotación y el sufrimiento físico y nos desafía a actuar". 

Mientras se desempeñe como Embajador de Buena Voluntad, el Sr. Scotti completará un proyecto de tres volúmenes titulado "De Narcoticis", que constituirá un mapa visual de las rutas internacionales de la droga.  El primero de estos libros de fotografías, publicado en 2004, hace foco en Colombia.  Sobre la base de la exhaustiva investigación del fotógrafo, el libro brinda una visión general de todos los aspectos del comercio de estupefacientes, incluso el cultivo, el tráfico ilícito, la prevención y la adicción.  Los otros dos libros que constituirán esta trilogía estarán dedicados a las grandes regiones productoras de drogas de Asia central y el Triángulo de oro.  Las fotografías en blanco y negro que se reproducen en este artículo fueron tomadas en Colombia, Tayikistán y Myanmar y reflejan las historias de funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, traficantes de drogas y adictos.

COLOMBIA:   Los ríos que atraviesan la selva y desembocan en el Océano Pacífico son la única vía por la cual los laboratorios ubicados en la jungla se abastecen de suministros y despachan la cocaína. Los numerosos brazos de los deltas y la vegetación exuberante hacen difícil patrullar estas zonas.  Los efectivos del cuerpo de Guarda Costas y de la Infantería de Marina colombianos a veces esperan durante días enteros para interceptar un cargamento de sustancias químicas dirigido a un laboratorio clandestino o un cargamento de cocaína en camino al océano.    

MYANMAR: Dos días antes de que se tomara esta fotografía en Lashio, los servicios de inteligencia de la policía descubrieron que una familia del lugar estaba involucrada en el contrabando de drogas.  Un agente secreto se hizo pasar por un comprador chino en una transacción ficticia con los traficantes,  que pidieron 150 kyats por comprimido de metanfetamina, precio razonable si se tiene en cuenta que el precio de las drogas sintéticas en el mercado negro de Rangún supera los 500 kyats.  Luego de tres encuentros clandestinos, se llegó a un acuerdo para la compra de 10.000 tabletas.  El equipo antinarcóticos allanó la casa de los contrabandistas y encontró las drogas escondidas en una habitación.  Las tres personas que aparecen en la fotografía fueron arrestadas.  La policía identificó a la mujer del centro como el cerebro de la operación de contrabando.

TAYIKISTÁN: Se necesitaron varias semanas para ganar la confianza de un pequeño grupo de adictos a la heroína de Dushanbe, capital de Tayikistán.  El grupo recordaba haber visto la heroína por primera vez en las calles en 1996. En esa ocasión, los traficantes de drogas no les cobraron por la heroína.  Esta fotografía, tomada dentro de la casa de un adicto en las afueras de Dushanbe, ilustra un caso de sobredosis.  La heroína de alta pureza procedente del Afganistán incrementó el riesgo de sobredosis entre los adictos.

UNODC Perspectives
United Nations publication