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Tráfico de Drogas en Centroamérica y el Caribe

Los delitos violentos y el tráfico de drogas representan amenazas serias para el Estado de Derecho y el desarrollo en Centroamérica y el Caribe. Si bien el tráfico de cocaína ha sembrado violencia en  Centroamérica y el Caribe, existe la necesidad de promover un gobierno eficiente y de fortalecer las instituciones que son explotadas por criminales transnacionales poderosos. Aun cuando los flujos de cocaína que se dirigen hacia el norte se han reducido,  es muy probable que los grupos criminales involucrados en el tráfico recurran a otras actividades ilícitas que les permitan obtener ganancias y continuar diseminando violencia a lo largo y ancho de la región.

De acuerdo con declaraciones del Director Ejecutivo de UNODC, Sr. Yury Fedotov, "la relación entre el desarrollo, el Estado de Derecho y la seguridad necesita ser totalmente comprendida. Las drogas y el delito son también problemáticas vinculadas con el desarrollo, mientras que la estabilidad puede promoverse a través de la adopción de los derechos humanos y el acceso a la justicia".

En Centroamérica se registran algunas de las tasas de homicidios más altas del mundo, con 39 homicidios por cada 100,000 habitantes en Guatemala, 69 homicidios por cada 100,00 habitantes en El Salvador y 92 homicidios por cada 100,000 habitantes en Honduras en 2011. Dada su localización geográfica entre los principales productores de coca en el sur y los principales consumidores de cocaína en el norte, la región se ha convertido en un corredor. Sin embargo, las altas tasas de violencia no están siempre vinculadas con el tráfico de drogas. En El Salvador, por ejemplo, se registra un flujo de cocaína relativamente bajo de unas 4-5 toneladas al año; aún así, el país posee la tasa de homicidios sostenida en el tiempo más alta de la región (más de 65 homicidios por cada 100,000 habitantes entre 2000 y 2011).En cambio, pareciera que la disminución de la demanda y el aumento de las medidas por parte de las autoridades han desencadenado una serie de guerras brutales entre traficantes que pelean por un pedazo del reducido mercado. La implementación de la estrategia de seguridad de México en 2006 que interrumpió el suministro de cocaína desde el sur hacia el norte, desató una disputa por las nuevas plazas ubicadas en puntos clave de cruce de las fronteras, particularmente a lo largo de la frontera entre Guatemala y Honduras. De igual manera, el desplazamiento de las rutas de tráfico hacia el Caribe sigue siendo una amenaza latente en la región. De acuerdo con diferentes estudios, los flujos de contrabando se han concentrado en los países que poseen menos capacidad de combatirlos. El desafío es combatir la impunidad y la corrupción, mientras se construye capacidad policial y de justicia penal.