Este módulo es un recurso para los catedráticos 

 

Los grupos terroristas designados por las Naciones Unidas y las sanciones específicas

 

Esta sección presenta a los estudiantes las designaciones y sanciones específicas que las Naciones Unidas ha adoptado contra los talibanes, Al-Qaida, el EIIL y sus asociados y los grupos que figuren en la resolución 1267 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, cuyo propósito es promover el debate sobre el enfoque de lucha contra el terrorismo de las Naciones Unidas, de acuerdo a la resolución mencionada, así como las subsiguientes. (Consulte el Módulo 3).

Existen dos grupos no estatales principales llamados los talibanes y Al-Qaida, los cuales han sido designados como organizaciones «terroristas» por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. En 1999, después de que los talibanes se negaran a entregar a Osama Bin Laden y sus asociados debido al papel que tuvieron en los ataques de agosto de 1988 en las embajadas de Estados Unidos en Kenya y Tanzania, el Consejo de Seguridad, según resolución 1267 (1999), designó a los talibanes y a los individuos y entidades asociados como grupos terroristas y adoptó sanciones que incluyen la restricción de su desplazamiento y el embargo de sus armas, finanzas y bienes. En 2011, según resolución 1989 (2011) del Consejo de Seguridad, el Consejo dividió la llamada «Lista consolidada» de individuos y entidades asociadas con los talibanes y Al-Qaida en dos: la «Al-Qaida o lista 1988» y la Lista de talibanes. Esta última contiene a aquellos individuos y entidades asociados con los talibanes que son considerados una amenaza actual contra la paz y la seguridad de Afganistán. Finalmente, según resolución 2253 (2015) del Consejo de Seguridad, la Lista Al-Qaida también incorporó al EIIL y al Frente Al Nusra.

Se puede encontrar más información sobre los grupos y organizaciones designadas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, acerca de su evolución, objetivos, ideologías y enfoques tácticos (consulte la lista de lecturas). Por otra parte, mediante informes periódicos a la Secretaría General, el Consejo de Seguridad ha notificado la amenaza que representa el EIIL (Dáesh) para la paz y seguridad internacional. En su informe al Consejo del 29 de enero de 2018 (S/2018/14), el Equipo de Apoyo Analítico y Vigilancia de las Sanciones, que colabora con el Comité creado de acuerdo a la resolución 1267 del UNSC, declara: 

En Iraq y la República Árabe Siria, el Estado Islámico de Iraq y el Levante (EIIL) perdió el control de todas las zonas urbanas que quedaban. El grupo continúa con su transformación en una organización terrorista con una jerarquía plana y con células y afiliados que actúan cada vez más de forma autónoma. La lucha mundial contra el EIIL deberá centrarse en la amenaza que suponen las redes internacionales menos visibles. La combinación de «viajeros frustrados», simpatizantes del EIIL y personas que regresan a su país o se desplazan a otro plantea un mayor riesgo de seguridad para los Estados miembro. Los intentos de EIIL por introducir dinero en la economía lícita junto con una mayor entrada de fondos para la reconstrucción de las zonas recuperadas harán necesario un ajuste de las contramedidas. 

La red mundial de Al-Qaida es resiliente y plantea una amenaza mayor que el EIIL en varias regiones. A pesar de estar bajo presión militar, Al-Qaida en la Península Arábiga (AQPA) sirve cada vez más como centro de comunicaciones para Al-Qaida en su conjunto. En África Septentrional y Occidental, los afiliados de Al-Qaida y los grupos leales al EIIL intensificaron sus actividades, mientras que en África Oriental Al-Shabaab ha mantenido su dominio sobre los grupos del EIIL. En Asia Meridional, los afiliados de Al-Qaida y el EIIL están sacando partido de la inestable situación de la seguridad en Afganistán. Aunque la recuperación de Marawi por las autoridades filipinas fue un éxito militar, el bastión temporal de los afiliados del EIIL en la ciudad fue una victoria propagandística con posibles consecuencias a largo plazo para la región. 

La afluencia mundial de combatientes terroristas extranjeros ha seguido ralentizándose y solo se han notificado casos aislados. Sin embargo, la notable reducción del control territorial del EIIL en Iraq y la República Árabe Siria obligará a muchos combatientes terroristas extranjeros a elegir entre unirse a otros grupos o abandonar la región. Con la aprobación de la resolución 2396 (2017), el Consejo de Seguridad ha dado un importante paso para hacer frente a los desafíos que plantean quienes regresan a su país o se desplazan a otro. 

Con el fin de aplicar las exigencias relacionadas a las sanciones establecidas en contra de Al-Qaida, EIIL y otros grupos afiliados designados por el Consejo de Seguridad según resolución 1267, muchos Estados han establecido una serie de mecanismos nacionales para poner en vigencia la lista de individuos, grupos y entidades designados como grupos terroristas por las Naciones Unidas. Generalmente, esto supone la aprobación de las listas, a nivel nacional, o el uso de designaciones nacionales de individuos o entidades que figuran en ellas. 

Además, con el objetivo de luchar contra el financiamiento del terrorismo, se exige a los Estados, de acuerdo a la resolución 1373 del Consejo de Seguridad (2001), párrafo operativo 1(c)) Congelen sin dilación los fondos y demás activos financieros o recursos económicos de las personas que cometan, o intenten cometer actos de terrorismo o participen en ellos o faciliten su comisión; de las entidades de propiedad o bajo el control, directos o indirectos de esas personas, y de las personas y entidades que actúen en nombre de esas personas y entidades o bajo sus órdenes [y] prohíban a sus nacionales o a toda persona y entidad que se encuentre en su territorio que pongan cualesquiera fondos, recursos financieros o económicos o servicios financieros o servicios conexos de otra índole, directa o indirectamente, a disposición de las personas que cometan o intenten cometer actos de terrorismo o faciliten su comisión o participen en ella (párrafo operativo 1(d)). Por consiguiente, muchos Estados han establecido, a nivel nacional, marcos legales e institucionales para designar a individuos o grupos que sus Gobiernos consideren terroristas, que se encuentren en las listas de las Naciones Unidas o que sean designados con un propósito nacional o multilateral (p. ej., la Unión Europea). El uso de estos mecanismos de designación genera potencialmente una serie de desafíos para su implementación por parte de los Estados e inquietudes relacionadas a los derechos. Un ejemplo de ello se puede encontrar en el caso emblemático Caso C–402/05 P y C–415/05 P. Kadi y Al Barakaat International Foundation contra el Consejo y Comisión [2008] ECR I–6351.

 
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