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Tráfico ilícito de migrantes: la dura búsqueda de una vida mejor

El tráfico ilícito de migrantes es verdaderamente una preocupación global, pues afecta a un gran número de países del mundo que son puntos de origen, tránsito o destino. Los delincuentes lucran con el tráfico ilícito de migrantes a través de fronteras y entre continentes. Es tarea compleja evaluar la dimensión real de este delito, debido a su naturaleza clandestina y a la dificultad para determinar cuándo la migración irregular es facilitada por contrabandistas. Sin embargo, el gran número de migrantes dispuestos a correr riesgos en busca de una vida mejor, cuando no pueden emigrar por vías legales, brinda una provechosa oportunidad a los delincuentes para explotar su vulnerabilidad.

Los migrantes objeto de tráfico ilícito son vulnerables a la explotación y el abuso y sus vidas y seguridad muchas veces corren peligro: se pueden asfixiar en el interior de los contenedores, perecer en el desierto o ahogarse en el mar mientras son conducidos por contrabandistas que lucran con un tráfico en el que los migrantes se convierten en mercancías. Por tratarse de un delito clandestino, las cifras de valor en el plano mundial son difíciles de determinar con precisión. Sin embargo, sobre la base de dos de las principales rutas del tráfico ilícito: de África oriental, septentrional y occidental hacia Europa y de América del Sur hacia América del Norte, se estima que este delito genera anualmente alrededor de 6.750 millones de dólares de los Estados Unidos para los delincuentes que operan en estas regiones solamente [1]. Sin embargo, esa cifra presumiblemente es mucho mayor en el plano mundial.

Transporte de personas con fines de lucro

Por tráfico ilícito o contrabando de migrantes se entiende la facilitación del cruce ilegal de fronteras o de la residencia ilegal con objeto de obtener un beneficio financiero u otro beneficio material. Este delito es perpetrado muchas veces por redes delictivas organizadas que aprovechan la oportunidad para obtener cuantiosos beneficios, con un bajo nivel de riesgo, en lo que consideran una actividad mercantil.

Los perfiles de los traficantes son muy variados. En esta actividad intervienen, en todo el mundo, delincuentes profesionales, algunos de ellos, pero no todos, especializados en el tráfico ilícito de personas. Si bien se observan diferencias según las regiones y las rutas de que se trate, hay pruebas de que existen grupos de pequeña escala y también grupos y redes más grandes y organizados que se dedican al tráfico ilícito de migrantes en todo el mundo. También hay muchos traficantes que tienen actividades comerciales legítimas e intervienen en el tráfico ilícito de migrantes como transportistas u hoteleros oportunistas que hacen la vista gorda para ganar algún dinero extra. Es frecuente también que se involucren en el proceso funcionarios corruptos y otras personas que quieren sacar provecho de la situación.

Los contrabandistas de migrantes se organizan cada vez mejor y establecen redes profesionales que trascienden fronteras y regiones. Como ocurre con otras formas de delincuencia organizada, los grupos involucrados en esta actividad delictiva han ampliado sus operaciones mediante el cambio de rutas, en un intento por expandirse a otros mercados y eludir la acción represiva de los Estados. Algunos grupos se han fusionado o han establecido relaciones cooperativas, ampliando su ámbito geográfico y la gama de sus actividades delictivas. Para algunos grupos delictivos, los migrantes son simplemente un producto más del tráfico ilícito, junto con los estupefacientes y las armas de fuego y, por cuanto el tráfico de migrantes es un negocio altamente rentable, con un riesgo relativamente bajo de detección, esta actividad criminal es atractiva para los delincuentes.

La dura búsqueda de una vida mejor

Las personas salen de su país por muchas razones, pero en el caso de los migrantes indocumentados la razón, casi siempre, es la búsqueda de una vida mejor, sea para ellas mismas o para sus familias, a veces en busca de trabajo y a veces para escapar de la pobreza, los desastres naturales, la violencia, el conflicto armado o la persecución.

Los delincuentes lucran con la falta de oportunidades legales de los migrantes y sacan partido de la situación ofreciéndoles arreglos onerosos. Si bien estos arreglos pueden incluir servicios como el transporte, también pueden consistir en actos de fraude documental, que van desde el préstamo de pasaportes robados a personas parecidas al migrante hasta la falsificación de documentos de identidad y la obtención de pasaportes o visados auténticos tramitados con otros documentos fraudulentos.

Por cuanto estos servicios son ilícitos, los delincuentes ejercen un poder enorme, en tanto los migrantes quedan en situación vulnerable. Muchos migrantes son víctimas de abusos, perecen en camino a su destino o son abandonados en tránsito, desprovistos de recursos. Los refugiados, los solicitantes de asilo y los migrantes vulnerables, como los menores no acompañados y las mujeres embarazadas, se pueden contar entre quienes pagan un alto precio por los servicios del tráfico ilícito, sin ninguna garantía para su seguridad o el éxito de su aventura.

En muchos casos, los migrantes sufren malos tratos durante el proceso del contrabando y tienen que soportar condiciones muy difíciles. Cuando descubren la naturaleza del proceso, algunos migrantes objeto de tráfico ilícito pueden tratar de dar marcha atrás, pero bien pueden verse obligados a continuar el viaje.

Rutas y arreglos

El tráfico ilícito de migrantes adopta muchas formas diferentes: de simples a complejas, de seguras a peligrosas y de bajo costo a muy onerosas. El nivel de seguridad y la facilidad para llegar al destino final dependen del dinero. Los migrantes de medios financieros exiguos pueden optar por un arreglo de pago con ingresos corrientes, en que pagan por los diferentes tramos del viaje a traficantes que acaso no estén vinculados entre sí. Estos migrantes son los que tienen más probabilidades de quedar abandonados y ser objeto de abusos. Los arreglos más completos, por otra parte, pueden ser más rápidos y seguros y tienen una mayor garantía de éxito, pero también pueden resultar considerablemente más onerosos.

Las rutas del tráfico de migrantes pueden requerir grandes desvíos y estar sujetas a cambios para aprovechar políticas favorables o deficiencias en el control en frontera. Se pueden originar y terminar en el mismo continente o ser transcontinentales y transitar por un tercer continente. Seguidamente se mencionan dos ejemplos de ese tipo, referidos a las rutas de América del Sur y Centroamérica (incluido México) hacia América del Norte y de África hacia Europa.

América

Se estima que poco menos de un tercio de todos los inmigrantes a los Estados Unidos son ilegales, y que alrededor del 80% de la población inmigrante ilegal en el país procede de América del Sur (incluido México)  [2]. De todos los inmigrantes ilegales en los Estados Unidos, se calcula que entre el 25% y el 40% entraron en el país con un visado legal y se quedaron después de la expiración de sus visados y que el resto entró en forma clandestina [3]. De estas entradas clandestinas, alrededor del 97% se producen en la frontera entre México y los Estados Unidos; la detención de inmigrantes ilegales en la costa representa menos del 1% [4]. Aunque no todos los migrantes irregulares se introducen de contrabando, estas cifras indican la escala de la situación general.

La mayoría de los migrantes entran clandestinamente en camiones que pasan la frontera, si bien se han observado casos en que los viajes se han hecho a pie, por ferrocarril o incluso por túneles especiales. Los grupos de delincuencia organizada que intervienen en el tráfico ilícito de migrantes en la frontera entre México y los Estados Unidos al parecer tienen su base de operaciones en gran medida en México y Centroamérica y aparentemente corren muy poco riesgo de detención, pues por lo común se hacen pasar ellos mismos por migrantes irregulares y son repatriados en lugar de quedar detenidos.

Aunque se desconoce el porcentaje de personas objeto de tráfico ilícito, se estima que anualmente hay alrededor de 3 millones de entradas ilegales en los Estados Unidos, que generan ingresos anuales de alrededor de 6.600 millones de dólares para los delincuentes [5]. También se vienen observando incidentes de toma de rehenes y extorsión, circunstancias que hacen ver la diversificación de los elementos delictivos que acompañan a los traficantes de migrantes.

Las cifras de 2008 indicaban que el 88% de los migrantes detenidos eran mexicanos, seguidos por hondureños (3%), guatemaltecos (3%), salvadoreños (2%) y migrantes de otros países (4%) [6]. Los precios que los contrabandistas cobran a los migrantes difieren sustancialmente según el punto de origen. Los migrantes objeto de tráfico ilícito que cruzan la frontera entre México y los Estados Unidos pagan alrededor de 2.000 dólares, en tanto los procedentes de fuera de México (que, por lo tanto, tienen que cruzar varias fronteras) pueden pagar hasta 10.000 dólares [7].

Cifras recientes indican también que los migrantes están usando rutas indirectas y provienen de fuera del continente. Los migrantes de África oriental transitan rutas terrestres hasta Sudáfrica y luego son contrabandeados por vía aérea al Brasil. Una vez en América del Sur, se trasladan por mar o por tierra a Costa Rica o Panamá o por vía aérea directamente desde el Brasil a México. Los migrantes de China y la India, por otra parte, muchas veces son transportados a Guatemala y desde allí viajan por tierra a México.

África oriental, septentrional y occidental y Europa

Anualmente, se estima que alrededor de 55.000 migrantes son objeto de tráfico ilícito de África oriental, septentrional y occidental a Europa y producen un ingreso cercano a los 150 millones de dólares para los delincuentes [8]. Si bien el número de migrantes objeto de tráfico ilícito es muy inferior al que transita la ruta de América del Sur hacia América del Norte, las condiciones no son mejores y los migrantes enfrentan largos trayectos por zonas desérticas y mares tempestuosos. Aunque puede ser difícil determinar el número de muertes, las notas periodísticas muestran que entre 1996 y 2011 como mínimo 1.691 personas perdieron la vida en viajes por el desierto [9], y en 2008 solamente se produjeron 1.000 muertes de resultas de viajes oceánicos [10].

La motivación de estos migrantes para abandonar sus países de origen es similar a la de los habitantes de América del Sur, y las dos razones principales son la ausencia de oportunidades económicas y la inestabilidad política. Se estima que muchos de los migrantes de África que se dirigen a Europa son contrabandeados por vía aérea con documentos fraudulentos o entran inicialmente en forma legal y permanecen en el país cuando expiran sus visados. Los demás son introducidos de contrabando mediante una combinación de transporte terrestre y marítimo, un viaje que puede ser considerablemente más largo y peligroso.

El viaje de África occidental a Europa no es siempre un viaje ininterrumpido, pues la mayoría de los migrantes permanecen en África septentrional por plazos variables, muchas veces con objeto de ganar más dinero para sufragar el resto del viaje. Los pagos hechos a los delincuentes varían y dependen de los puntos de partida y destino. Por ejemplo, se informa de que los migrantes asiáticos que utilizan las rutas africanas para llegar a Europa pagan entre 4.180 y 5.575 euros (aproximadamente entre 5.200 y 6.950 dólares) [11]. El precio de un viaje de contrabando de Agadez a Libia o incluso más allá hasta Europa oscilaría entre 2.000 y 3.000 dólares [12].

El traslado desde zonas del interior del país hasta los puertos del litoral es un viaje penoso. En África occidental y oriental, los pueblos y ciudades de Gao (Malí), Agadez (Níger), Addis Abeba (Etiopía) y el Cairo (Egipto) sirven de centros desde los cuales los migrantes se dirigen hacia las costas de Argelia, Egipto, Libia, Turquía y Marruecos. Desde allí, los migrantes entran de contrabando por barco a varios lugares de Europa.

Un delito de gran alcance

Los migrantes objeto de tráfico ilícito suelen ser víctimas de violaciones graves de los derechos humanos. Aunque inicialmente tal vez han consentido en ser contrabandeados a otro país, en cualquier momento el viaje puede tomar un cariz en modo alguno consensual. Durante el viaje mismo, los migrantes pueden ser hacinados en espacios excepcionalmente pequeños en camiones o embarcaciones frágiles para que los contrabandistas puedan aumentar al máximo su "carga". Durante la travesía, los migrantes pueden ser violados, golpeados o abandonados adrede para que perezcan en el desierto. Cuando llegan a su destino, muchos migrantes (o sus familias) se convierten en víctimas de extorsiones o de servidumbre por deudas. En este último caso, los migrantes pueden ser obligados a pagar sumas exorbitantes de dinero, casi imposibles de solventar, a los delincuentes por temor a la violencia o la deportación por las autoridades, que pueden convertirlos en víctimas de la trata de personas.

El tráfico ilícito de migrantes y las actividades conexas se cobran muchas vidas y reportan ganancias de miles de millones de dólares a los delincuentes. También fomentan la corrupción mediante el soborno de funcionarios y estimulan la delincuencia organizada en los países de origen, tránsito o destino durante el proceso de contrabando. Los datos probatorios disponibles sugieren que, dada la creciente interdependencia de la economía mundial, la participación de grupos delictivos en esta actividad también va en aumento.

Los efectos se sienten en todos los países afectados por el tráfico ilícito de migrantes. En los países de origen, las familias se endeudan para pagar el precio del contrabando, sin ninguna garantía de que su inversión ha de resultar rentable. Peor aún, pueden verse privadas de noticias de sus familiares desaparecidos, sin saber de su destino y si están muertos o vivos o en la cárcel o si han sido víctimas de la trata de personas. En los países de tránsito, los migrantes objeto de tráfico ilícito pueden quedar abandonados, con recursos limitados para continuar el viaje, o ser engañados por los contrabandistas. Esta situación impone una pesada carga a los países de tránsito, especialmente porque los migrantes tienen antecedentes culturales diferentes y no pueden comprender el idioma del país. Los contrabandistas también pueden reclutar gente para sus actividades delictivas entre las comunidades locales o de migrantes, ampliando así las consecuencias criminales de sus actividades a lo largo de las rutas que frecuentan. La carga impuesta sobre los recursos de los países de destino que tratan de interceptar y procesar situaciones de tráfico ilícito de migrantes también es significativa; esta actividad delictiva puede incluso prosperar cuando los países carecen de recursos suficientes o de un régimen jurídico para responder adecuadamente frente a las situaciones de contrabando. Las comunidades de los países de destino también resultan afectadas, pues los delincuentes sacan provecho de un nuevo grupo de personas vulnerables para explotar.

¿Qué se puede hacer?

La ausencia o insuficiencia de legislación nacional para reprimir el tráfico ilícito de migrantes en muchas partes del mundo significa a menudo que los contrabandistas de migrantes pueden continuar su acción delictiva sin gran temor de ser llevados ante la justicia. La acción de los Estados muchas veces se dirige contra los migrantes, sin afectar a los contrabandistas y, en particular, a los grupos de delincuencia organizada que son más difíciles de capturar. Solo un número limitado de Estados ha adoptado políticas y mecanismos concretos, y la carencia de capacidad para investigar y enjuiciar a los responsables del tráfico ilícito de migrantes hace que los sistemas de justicia penal muchas veces no puedan afrontar el reto de la lucha contra este delito. Además, cuando no se puede obtener el concurso como testigos de los migrantes que son objeto de tráfico ilícito, los juicios suelen ser difíciles y se pierden oportunidades para condenar a los autores.  Por otra parte, el tráfico ilícito de migrantes no siempre se tipifica como delito grave y, por lo tanto, en estos casos no se pueden imponer sanciones graves. Asegurar que se dé prioridad a la instrucción de causas contra los contrabandistas de nivel superior y hacer que se tengan presentes las circunstancias agravantes en las causas penales por tráfico ilícito de migrantes son medidas que podrían contribuir a convencer a los grupos de delincuencia organizada de abandonar sus acciones criminales.

Es más, los grupos de delincuencia organizada se interesan en el tráfico ilícito de migrantes únicamente por las utilidades que produce. El seguimiento del nexo monetario mediante investigaciones financieras, la congelación, incautación y confiscación de activos y la investigación del blanqueo de dinero son medidas que inciden directamente en sus utilidades y hacen que los grupos de delincuencia organizada abandonen esta actividad cuando deja de ser rentable.

El tráfico ilícito de migrantes es, por naturaleza, un delito transnacional y los contrabandistas realizan su cometido por medio de redes. La clave para combatir el tráfico ilícito de migrantes, por lo tanto, es reforzar la cooperación internacional, afianzar la coordinación nacional y asegurar la armonización transfronteriza de las leyes para subsanar posibles lagunas. La única forma de poner fin a la actividad de los contrabandistas de migrantes es la colaboración entre los actores dentro de los países de origen, tránsito y destino. A ese fin son esenciales el Protocolo contra el tráfico ilícito de migrantes por tierra, mar y aire y la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional.

Por ejemplo, la labor de la UNODC en esta esfera se centra, por un lado, en ayudar a los países a aplicar el Protocolo mediante la sanción de leyes que tipifiquen este delito y, por el otro, en impartir formación a los agentes de policía y a los fiscales de todo el mundo. Otras organizaciones internacionales como la INTERPOL apoyan los esfuerzos de la policía nacional para reprimir las redes criminales que explotan el tráfico ilícito de migrantes.

Aparte de las medidas antes mencionadas, no se pueden ignorar las presiones sociales, económicas y políticas que sustentan este delito. El desempleo, la guerra y la persecución no son sino tres de las muchas razones que llevan a la gente a abandonar su país, junto con la influencia de factores de atracción como la demanda de trabajadores indocumentados de bajo costo en los países de destino. Para comprender mejor esta dinámica y abordar cabalmente las causas profundas de la migración, con el fin de impedir que los grupos delictivos organizados exploten a grupos vulnerables, se necesita una respuesta integral respecto de los problemas de la migración y el desarrollo.

Descargo de responsabilidad:

La presente publicación es traducción de un texto que no ha pasado por los servicios oficiales de edición.  Su contenido no refleja necesariamente la opinión ni las políticas de la UNODC, como tampoco las de las organizaciones contribuyentes, y no implica aprobación alguna. Las denominaciones empleadas y la forma en que aparecen presentados los datos no entrañan, de parte de la UNODC,  juicio alguno sobre la condición jurídica de ninguno de los países, territorios o ciudades citados o de sus autoridades, ni respecto del trazado de sus fronteras o límites.

Fuentes


[1] UNODC, The Globalization of Crime: A Transnational Organized Crime Threat Assessment, 2010. http://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/tocta/TOCTA_Report_2010_low_res.pdf

[2] UNODC, The Globalization of Crime: A Transnational Organized Crime Threat Assessment, 2010. http://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/tocta/TOCTA_Report_2010_low_res.pdf

[3] UNODC, The Globalization of Crime: A Transnational Organized Crime Threat Assessment, 2010. http://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/tocta/TOCTA_Report_2010_low_res.pdf

[4] UNODC, The Globalization of Crime: A Transnational Organized Crime Threat Assessment, 2010. http://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/tocta/TOCTA_Report_2010_low_res.pdf

[5] Nota: Se utiliza el término "entradas" porque un migrante puede entrar más de una vez por año. UNODC,

The Globalization of Crime: A Transnational Organized Crime Threat Assessment, 2010.

http://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/tocta/TOCTA_Report_2010_low_res.pdf

[6] UNODC, The Globalization of Crime: A Transnational Organized Crime Threat Assessment, 2010. http://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/tocta/TOCTA_Report_2010_low_res.pdf

[7] UNODC, The Globalization of Crime: A Transnational Organized Crime Threat Assessment, 2010. http://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/tocta/TOCTA_Report_2010_low_res.pdf

[8] UNODC, The Globalization of Crime: A Transnational Organized Crime Threat Assessment, 2010. http://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/tocta/TOCTA_Report_2010_low_res.pdf

Datos breves

Sin embargo, sobre la base de dos de las principales rutas del tráfico ilícito: de África oriental, septentrional y occidental hacia Europa y de América del Sur hacia América del Norte, se estima que el tráfico de migrantes genera anualmente alrededor de 6.750 millones de dólares de los Estados Unidos para los delincuentes que operan en estas regiones solamente.

Se estima que anualmente hay alrededor de 3 millones de entradas ilegales en los Estados Unidos: la mayoría de los migrantes entran clandestinamente en camiones que pasan la frontera, si bien se han observado casos en que los viajes se han hecho a pie, por ferrocarril o incluso por túneles especiales.

Se estima que alrededor de 55.000 migrantes son objeto de tráfico ilícito de África oriental, septentrional y occidental a Europa y producen un ingreso cercano a los 150 millones de dólares para los delincuentes. Entre 1996 y 2011 como mínimo 1.691 personas perdieron la vida en viajes por el desierto, y en 2008 solamente se produjeron 1.000 muertes de resultas de viajes oceánicos.

Los migrantes objeto de tráfico ilícito pagan entre 2.000 y 10.000, según el lugar de origen.

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