Delincuencia organizada transnacional: la economía ilegal mundializada

Las imágenes en la ficción sobre crimen organizado se encuentran muy alejadas de la verdad. Pero la realidad no es lo que muestra Hollywood. Se trata de redes delictivas organizadas fluidas que se benefician de la venta de productos ilegales siempre que haya demanda de ellos. Esos mercados ilegales internacionales son anónimos y más complejos que nunca, y cada año generan miles de millones de dólares.

La delincuencia organizada transnacional es un gran negocio. En 2009 se estimó que generaba 870 miles de millones por año, lo que equivale al 1,5% del PIB mundial[1]. Es más de seis veces de la cantidad de asistencia oficial para el desarrollo correspondiente a ese año, y equivale a casi el 7% de las exportaciones mundiales de mercancías.

Costo oculto para la sociedad

La delincuencia organizada transnacional abarca prácticamente todos los actos delictivos graves de carácter internacional perpetrados con fines de lucro y relacionados con más de un país. Hay muchas actividades que pueden calificarse de delincuencia organizada transnacional, entre ellas el tráfico de drogas, el tráfico ilícito de migrantes, la trata de personas, el blanqueo de capitales, el tráfico de armas de fuego, productos adulterados, flora y fauna silvestres y bienes culturales, e incluso algunos aspectos de la delincuencia cibernética. Ese flagelo plantea una amenaza para la paz y la seguridad humana, da lugar a la violación de los derechos humanos y socava el desarrollo económico, social, cultural, político y civil de las sociedades de todo el mundo. Las ingentes cantidades de dinero que hay en juego pueden comprometer la economía legítima de los países y repercutir directamente en la gobernanza como resultado de la corrupción y la compra de votos.

Todos los años pierde la vida un número incontable de personas de resultas de la delincuencia organizada. Problemas sanitarios relacionados con las drogas y casos de violencia, muertes provocadas por armas de fuego y métodos y motivos inescrupulosos de los perpetradores de la trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes: todo eso forma parte del fenómeno. Millones de víctimas se ven afectadas cada año por las actividades de los grupos delictivos organizados; únicamente las víctimas de la trata de personas ascienden a 2,4 millones[2].

Diferentes formas de delincuencia organizada transnacional

La delincuencia organizada transnacional no queda estancada; antes bien, es una industria siempre cambiante que se adapta a los mercados y crea nuevas formas de delincuencia. En resumen, es un negocio ilícito que trasciende las fronteras culturales, sociales, lingüísticas y geográficas y que no conoce fronteras ni reglas.

El tráfico de drogas sigue siendo la forma más lucrativa de negocio para los delincuentes, ya que tiene un valor anual estimado en 320.000 millones de dólares[3]. En 2009 la UNODC calculó que el valor anual aproximado de los mercados mundiales de cocaína y opiáceos ascendía a 85.000 millones de dólares y 68.000 millones de dólares, respectivamente[4].

La trata de personas es un delito mundial en el que los hombres, las mujeres y los niños son tratados como productos con fines de explotación sexual o del trabajo. Si bien las cifras varían, según una estimación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) realizada en 2005, el número de víctimas de la trata en un momento dado era de alrededor de 2,4 millones y las ganancias anuales de unos 32.000 millones de dólares[5]. Sin embargo, las estimaciones más recientes y precisas de la OIT sobre las tendencias generales del trabajo forzoso nos inducirían a pensar que el alcance del problema es mucho mayor. En Europa la trata de mujeres y niños, principalmente, con fines de explotación sexual genera 3.000 millones de dólares por año y conlleva 140.000 víctimas en un momento dado y una corriente anual de 70.000 víctimas[6].

El tráfico ilícito de migrantes es un negocio bien organizado que moviliza a las personas alrededor del mundo por conducto de redes y grupos delictivos y a lo largo de diversas rutas de tráfico. Los grupos delictivos organizados pueden ofrecer a los migrantes un "paquete de viaje" en el que el trato que reciben a lo largo de la ruta corresponde al precio que pagan a los traficantes. En el proceso de tráfico sus derechos suelen ser violados y es posible que los roben, los violen, los secuestren o incluso los dejen morir en algunos casos, cuando los riesgos aumenten demasiado para los traficantes. A muchos de los traficantes no les importa si los migrantes se ahogan en el mar, mueren de deshidratación en el desierto o fallecen sofocados en un contenedor. Ese comercio está avaluado en miles de millones de dólares por año. En 2009 se generaron unos 6.600 millones de dólares de resultas del tráfico ilegal de 3 millones de migrantes de América Latina a América del Norte[7], en tanto que el año anterior el traslado ilegal de 55.000 migrantes de África a Europa generó 150 millones de dólares[8].

El tráfico ilícito de armas de fuego genera de 170 millones a 320 millones de dólares por año[9] y pone en manos de delincuentes y pandillas armas cortas y rifles de asalto. Es difícil calcular el número de personas que caen víctimas de esas armas ilícitas; no obstante, en algunas regiones (por ejemplo en América) existe una firme correlación entre los índices de homicidios y el porcentaje de homicidios perpetrados con armas de fuego[10].

El tráfico ilícito de recursos naturales abarca el contrabando de materias primas, entre ellas diamantes y metales raros (con frecuencia desde zonas de conflicto). Mientras tanto, el tráfico ilícito de madera en el Asia sudoriental genera ingresos anuales por valor de 3.500 millones de dólares[11]. Además de financiar grupos delictivos, esa clase de actividad clandestina en última instancia contribuye a la deforestación, el cambio climático y la pobreza rural.

El comercio ilegal de flora y fauna silvestres es otro negocio lucrativo para los grupos delictivos organizados, en el que los cazadores furtivos consiguen pieles y partes del cuerpo de los animales para exportar a mercados extranjeros. El tráfico de marfil, cuernos de rinocerontes y pieles y huesos de tigres de África y el Asia sudoriental a Asia produce 75 millones de dólares por año de ganancias mal habidas y pone en peligro la existencia de algunas especies[12]. Los grupos delictivos organizados también comercian plantas raras y animales vivos, amenazando su propia existencia para atender a la demanda de coleccionistas o consumidores desprevenidos. Según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), los traficantes trasladan ilegalmente más de 100 millones de toneladas de pescado, 1,5 millones de pájaros vivos y 440.000 toneladas de plantas medicinales por año[13].

La venta de medicamentos adulterados es motivo de honda preocupación, ya que entraña un comercio potencialmente letal para los consumidores. Aprovechando la expansión del comercio legítimo de productos farmacéuticos de Asia a otras regiones en desarrollo, los delincuentes comercian medicamentos fraudulentos provenientes de Asia, en particular al Asia sudoriental y África, por valor de 1.600 millones de dólares[14]. En lugar de curar a los enfermos, esos medicamentos pueden provocar la muerte o crear resistencia a la medicación utilizada para tratar enfermedades infecciosas mortales como el paludismo y la tuberculosis. Además de los métodos de tráfico tradicionales, los delincuentes siguen desarrollando un comercio electrónico lucrativo de medicamentos fraudulentos en los países desarrollados y los países en desarrollo por igual, lo que también puede repercutir en la salud de los consumidores.

La delincuencia cibernética abarca varios sectores, pero uno de los más lucrativos es el hurto de identidad, que genera alrededor de 1.000 millones de dólares por año[15]. Los delincuentes aprovechan cada vez más la Internet para sustraer información privada, ingresar a cuentas bancarias y obtener detalles de las tarjetas de pago en forma fraudulenta.

Amenazas mundiales, efectos a nivel local

Si bien la delincuencia organizada transnacional es una amenaza mundial, sus efectos se hacen sentir a nivel local. Cuando la delincuencia organizada echa raíces puede desestabilizar a países y regiones enteras, socavando así la asistencia para el desarrollo en esas regiones. Los grupos delictivos organizados también pueden trabajar conjuntamente con delincuentes locales, lo que agrava fenómenos como la corrupción, la extorsión, la asociación ilícita y la violencia, así como una variedad de delitos más complejos a nivel local. Las pandillas violentas también pueden convertir los cascos urbanos en zonas peligrosas y poner en peligro la vida de los ciudadanos.

La delincuencia organizada afecta a las personas que viven en los países en desarrollo y en los países desarrollados. El dinero mal habido es blanqueado por medio de los sistemas bancarios. Cada año se descubre a 1,5 millones de personas que cometen hurto de identidad[16]. En muchos países desarrollados hay grupos delictivos que ejercen la trata de mujeres con fines de explotación sexual y de niños para obligarlos a mendigar,  cometer robos con escalamiento y robar carteras. El hurto de automóviles también es un negocio organizado que se comete por encargo, trasladando posteriormente los vehículos al extranjero. Los medicamentos y productos alimenticios fraudulentos ingresan al mercado lícito, y no solo defraudan a las personas, sino que también ponen en peligro su vida y su salud. Además, el comercio de productos falsificados priva a los países de ingresos fiscales, lo que también puede tener consecuencias para las empresas legítimas, ya que las mercancías producidas ilegalmente desplazan a los productos originales en el mercado, lo que, a su vez, menoscaba los ingresos de los empleadores.

La delincuencia organizada hace que aumente el gasto público en concepto de servicios de seguridad y servicios policiales y socava las propias normas de derechos humanos que muchos países se esfuerzan por preservar, particularmente si se tienen en cuenta actividades como la trata de personas, el secuestro y la extorsión. También puede impulsar la delincuencia a nivel local, lo que, a su vez, aumenta los costos, entre ellos los de las pólizas de seguros, y agrava el nivel general de criminalidad e inseguridad de la sociedad.

Demasiado caliente como para tocarlo. ¿Cómo se blanquea el dinero?

El producto de la mayoría de los delitos se genera en efectivo, lo que conlleva riesgos para los delincuentes. El dinero en efectivo es difícil de esconder y eso aumenta la probabilidad de que los delincuentes sean descubiertos, que otros delincuentes rivales les roben y que la policía los detenga. Cuando el dinero en efectivo ingresa a la economía legítima, resulta relativamente fácil individualizarlo, lo que puede acarrear la intervención policial. Por consiguiente, los delincuentes se esfuerzan por impedir que ese dinero despierte sospechas. Por ejemplo, pueden trasladarlo al extranjero, utilizarlo para adquirir otros bienes, o tratar de introducirlo en la economía legítima por medio de negocios que generen grandes beneficios. Como parte integral de la delincuencia organizada transnacional, se calcula que puede haberse blanqueado por medio del sistema financiero alrededor del 70% de las ganancias ilícitas, pese a lo cual, menos del 1% del producto blanqueado fue interceptado e incautado[17].

¿Qué podemos hacer para poner fuera de combate a la delincuencia organizada?

Combatir un fenómeno mundial como la delincuencia organizada transnacional exige la creación de asociaciones a todos los niveles. Los gobiernos, las empresas, la sociedad civil, las organizaciones internacionales y los particulares de todas partes del mundo pueden cumplir una función. Algunos aspectos esenciales para luchar contra la delincuencia organizada son:

  • Coordinación: la acción integrada a nivel internacional es crucial para descubrir, investigar y enjuiciar a las personas y los grupos responsables de esos delitos.
  • Educación y aumento de la sensibilización: los ciudadanos deben saber más acerca de la delincuencia organizada y de la manera en que afecta su vida cotidiana. Exprese sus inquietudes a los encargados de adoptar políticas y decisiones, de modo que los políticos se den cuenta de la importancia primordial que reviste esa verdadera amenaza mundial para la opinión pública. Los consumidores también pueden desempeñar una función importante: sepa lo que está comprando, compre de manera ética y asegúrese de que no está exacerbando la delincuencia organizada.
  • Inteligencia y tecnología: los sistemas de justicia penal y los métodos convencionales de ejecución de la ley con frecuencia están en desventaja frente a las poderosas redes delictivas. Es necesario mejorar los métodos de los servicios de inteligencia impartiendo formación a unidades policiales más especializadas y equipándolas con la tecnología más avanzada.
  • Asistencia: los países en desarrollo necesitan asistencia en materia de creación de capacidad para luchar contra esas amenazas. Un instrumento importante que puede servir de ayuda es la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, que ha sido ratificada por 170 países[18] y brinda un marco jurídico universal para ayudar a descubrir, disuadir y desmantelar a los grupos delictivos organizados. En octubre de 2012 se celebrará el sexto período de sesiones de la Conferencia de las Partes en la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional. Esa serie de reuniones bienal reúne a los gobiernos de todo el mundo con objeto de promover y examinar la ejecución de la Convención a efectos de garantizar una mejor aplicación para abordar esa cuestión internacional. Desde el punto de vista práctico, la UNODC ayuda a fortalecer la capacidad de los Estados para localizar y prevenir el blanqueo de capitales brindando capacitación y asistencia técnica para seguir el rastro del dinero. Esas medidas pueden ayudar a localizar las ganancias mal habidas producto del delito.

Descargo de responsabilidad:

La presente publicación es traducción de un texto que no ha pasado por los servicios oficiales de edición. Su contenido no refleja necesariamente la opinión ni las políticas de la UNODC, como tampoco las de las organizaciones contribuyentes, y no implica aprobación alguna. Las denominaciones empleadas y la forma en que aparecen presentados los datos no entrañan, de parte de la UNODC, juicio alguno sobre la condición jurídica de ninguno de los países, territorios o ciudades citados o de sus autoridades, ni respecto del trazado de sus fronteras o límites.

Fuentes


[1] Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Estimación de las corrientes financieras ilícitas provenientes del tráfico de drogas y otros delitos organizados transnacionales: informe de investigación
(Viena, octubre de 2011). Figura en www.unodc.org/documents/data‑and‑analysis/Studies/Illicit_financial_flows_2011_web.pdf.

[2] Basado en estimaciones de 2005 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). No obstante, las estimaciones más recientes y precisas de la OIT sobre las tendencias generales del trabajo forzoso nos inducirían a pensar que el alcance del problema es mucho mayor. Organización Internacional del Trabajo: Una alianza global contra el trabajo forzoso: informe mundial en el marco del seguimiento de la Declaración de la OIT sobre los principios y derechos fundamentales en el trabajo (Ginebra, OIT, 2005). Figura en www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/@ed_norm/@declaration/documents/publication/wcms_081882.pdf.

[3] Basado en cifras de 2005 UNODC: Informe Mundial sobre las Drogas 2011 (publicación de las Naciones Unidas, núm. de venta S.11.XI.10). Figura en www.unodc.org/wdr.

[4] Informe Mundial sobre las Drogas 2011.

[5] Una alianza global contra el trabajo forzoso.

[6] Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Trafficking in Persons to Europe for Sexual Exploitation, junio de 2010. Figura en www.unodc.org/documents/publications/TiP_Europe_EN_LORES.pdf.

[7] The Globalization of Crime: A Transnational Organized Crime Threat Assessment, (publicación de las Naciones Unidas, núm. de venta E.10.IV.6.2010). Figura en www.unodc.org/documents/data and analysis/tocta/TOCTA_Report_2010_low_res.pdf.

[8] Ibid.

[9] Ibid.

[10] Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Global Study on Homicide Trends, Contexts, Data 2011. Figura en www.unodc.org/documents/data and analysis/statistics/Homicide/Globa_study_on_homicide_2011_web.pdf.

[11] The Globalization of Crime: A Transnational Organized Crime Threat Assessment.

[12] Ibid.

[13] Véase wwf.panda.org/about_our_earth/species/problems/illegal_trade/.

[14] The Globalization of Crime: A Transnational Organized Crime Threat Assessment.

[15] Ibid.

[16] Ibid.

[17] Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito: Estimating Illicit Financial Flows Resulting from Drug Trafficking.

[18] Véase: http://treaties.un.org/Pages/ViewDetails.aspx?src=TREATY&mtdsg_no=XVIII 12&chapter=18&lang=en.

Datos breves

Se estima que el crimen organizado transnacional genera 870 mil millones de dólares al año, más de 6 veces el presupuesto de la asistencia oficial para el desarrollo y equivalente al 7 por ciento de las exportaciones mundiales de mercancías (2009).

Cada año, se pierden innumerables vidas a causa del crimen organizado. Los problemas de salud y la violencia asociados a las drogas, las muertes por arma de fuego y la carencia de escrúpulos por parte de los tratantes de personas y los traficantes de migrantes son parte de ello.

El crimen organizado transnacional no permanece inmóvil, sino que es una industria siempre cambiante, adaptándose a los mercados y dando lugar a nuevas formas de crimen. En pocas palabras, es un negocio ilícito que trasciende barreras culturales, sociales, lingüísticas y geográficas, además de no tener límites ni reglas.

Hay diversas actividades que pueden ser categorizadas como crimen organizado transnacional, como lo son el tráfico de drogas, el tráfico ilícito de migrantes, la trata de personas, el blanqueo de dinero, el tráfico de armas, las falsificaciones, el delito medioambiental, los delitos contra la propiedad intelectual y el patrimonio, e incluso algunos aspectos relacionados con el cibercrimen.

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