Cultivando el cacao en lugar de la coca

Foto: UNODC07 de mayo 2010 - Rosicler Romaña, conocida como Roci, se levanta cada día a las 4 de la mañana y viaja una hora a su terreno de dos hectáreas, cerca del pueblo de San Andrés, en Colombia. Ella trabajó en esa tierra cuando niña, al lado de su padre, pero sólo recientemente comenzó a cultivar esa tierra por su cuenta. En la década de 1980, cuando Roci era todavía una niña, su familia se vio obligada a huir de sus hogares debido al conflicto armado.

Finalmente, con la paz restablecida en la región de San Andrés, Roci, que ahora tiene 34 años y es madre soltera de cuatro niños, regresó con sus hijos a la granja de su familia.

Roci se enfrentó a una difícil decisión: no sabía si cultivaría el arbusto de coca para alimentar el lucrativo mercado de cocaína, así como hacen algunos de sus vecinos agricultores, o trabaja en un cultivo alternativo. Con la ayuda el programa "Familias Guardabosques", del gobierno de Colombia, que tiene apoyo de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), ella decidió cultivar cacao y plátano. Los árboles de plátano ya están dando frutos, mientras que las plantas de cacao aún tomarán más tiempo para madurar. Sin embargo, Roci sabe que su cacao tiene un futuro comercial sólido: "Yo trabajo duro con el cacao, porque sé que me puede sacar de la pobreza".

Desde 2003, más de 100.000 familias colombianas se han beneficiado del programa Guardabosques, que tiene como objetivo eliminar los cultivos ilícitos y promover una cultura de legalidad y desarrollo sostenible. Las familias participantes, en su mayoría indígenas y comunidades rurales afrocolombianas que viven en regiones ambientalmente estratégicas, se comprometen a mantener el campo libre de cultivos ilícitos. A cambio, el programa Guardabosques les proporciona un fondo modesto y una amplia gama de asistencia técnica para desarrollar su comercialización y gestión, promover la conciencia ambiental y la agricultura ecológica, y fomentar la cooperación local en la producción y venta de los cultivos.

Las familias Guardabosques están obligadas a guardar un 40% a 50% de sus fondos para cofinanciar proyectos productivos o compra de terrenos, y para desarrollar maneras de recuperar y salvaguardar su entorno. Como resultado, las familias Guardabosques están protegiendo o recuperando cientos de miles de hectáreas cada año, y la gran mayoría ha afirmado su compromiso de no sembrar cultivos ilícitos de nuevo. En los primeros cinco años del programa (2003-2008), más de 35.000 hectáreas de cultivos ilícitos se eliminaron voluntariamente con una tasa de replantación muy baja (5%), y más de 12.000 familias han adquirido un total de 150.000 hectáreas en 99 municipios.

El programa Guardabosques también ha abierto nuevos mercados nacionales e internacionales para los productos agrícolas colombianos como el cacao, el café, el palmito y la miel, y ayudó a crear un mercado para el ecoturismo.

Hoy en día, Roci es una líder comunitaria en San Andrés y su finca es un escaparate para los visitantes del exterior y los agricultores locales. Ella contrató a dos personas para ayudarla en la granja y hace consultas periódicas con expertos de la UNODC sobre las plantas y las técnicas de agricultura orgánica que pueden aumentar el rendimiento de su cultivo. Ella se ha convertido en un ejemplo y una inspiración para mucha gente local y está ansiosa por compartir su conocimiento. "Si alguien viene a mi casa", dice Roci, "voy a abrirle la puerta y demostrar que uno puede lograr lo que quiera".

Informaciones adicionales:

UNODC y el Deserrollo Alternativo (en inglés)

Informe Anual 2010 de la UNODC (en inglés)

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