Nuevo informe advierte sobre brechas en prevención y tratamiento del VIH para presos y personas que se inyectan drogas

GAPViena, 17 de julio de 2014 - Un nuevo informe del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) - desarrollado en estrecha colaboración con 11 organismos copatrocinadores, entre ellos la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC) - ha llamado la atención sobre la disparidad que aún persiste en la prestación de servicios de prevención y tratamiento a poblaciones clave, entre ellos las personas que se inyectan drogas y los presos. El primer Informe Gap ("brecha", en inglés) de ONUSIDA analiza las razones de la brecha cada vez mayor entre las personas que tienen acceso a la prevención y tratamiento del VIH y las personas que no tienen acceso a estos servicios. El informe también destaca que el enfoque en las poblaciones que se encuentran marginadas y en mayor riesgo de VIH será la clave para acabar con la epidemia del SIDA hasta el 2030.

El informe de ONUSIDA incluye datos recientemente publicados por la UNODC, que muestran que el número de personas que se inyectan drogas en el mundo se estima en alrededor de 12,7 millones, con edades entre 15 y 64 años. De ellos, en torno a 1,7 millones, o 13%, están viviendo con el VIH. El uso inseguro de drogas inyectables y la consecuente mayor vulnerabilidad al VIH sigue siendo un tema crítico y está empeorando en algunas regiones, como Asia Sur-Occidental y Europa del Este.

El Informe Mundial sobre Drogas 2014 publicado recientemente por la UNODC muestra que los países que han invertido adecuadamente en los servicios de reducción de daños han reducido notablemente la transmisión del VIH entre usuarios de drogas inyectables. Estas estrategias incluyen la terapia de sustitución de opioides, la distribución de agujas y de jeringas, las pruebas voluntarias del VIH y el asesoramiento y la terapia antirretrovírica.

En cuanto a los presos, los datos señalan que el hacinamiento, entre otros problemas, aumenta la vulnerabilidad a infecciones como el VIH, la tuberculosis y la hepatitis. Los presos también corren el riesgo de violencia e interrupción de  la prevención y del tratamiento del VIH, incluido el acceso a las medidas de reducción de daños. Un amplio conjunto de 15 intervenciones para la prevención, el tratamiento y la atención en las prisiones y otros centros de detención ha sido presentado por la UNODC, conjuntamente con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el ONUSIDA. Estas medidas incluyen la prevención de la violencia sexual, la terapia de sustitución de opioides, los programas de agujas y jeringas, los programas de distribución de preservativos, la terapia antirretrovírica, la prevención de la transmisión a través de la perforación de la piel, la prevención de la transmisión materno-infantil del VIH y la prevención y el tratamiento de la hepatitis viral, la tuberculosis y las infecciones de transmisión sexual, entre otros.

Junto con socios nacionales e internacionales, incluidas las organizaciones de la sociedad civil y otros copatrocinadores del ONUSIDA, la UNODC ayuda a los países a lograr el acceso universal a servicios de prevención, tratamiento, atención y apoyo que sean integrales, informados por la evidencia, orientados para la salud pública y centrados  en los derechos humanos, para las personas que consumen drogas y para las personas que viven y trabajan en los centros penitenciarios

Informaciones relacionadas:

Informe Gap 2014 de ONUSIDA (en inglés)

Trabajo de la UNODC acerca del VIH/Sida

 

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