UNODC y el VIH/SIDA

UNODCLa Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) es uno de los organismos co-patrocinadores del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) y es el principal organismo de las Naciones Unidas para la prevención del VIH entre usuarios de drogas y entre personas que viven en privación de la libertad. La Oficina también se encarga de ofrecer una respuesta de la ONU para el VIH y el SIDA en los contextos de vulnerabilidad a la trata de seres humanos.

El enfoque del trabajo de UNODC en la esfera del VIH y el SIDA es ayudar a los Estados miembros a llevar a cabo acciones integrales y preventivas a gran escala y en la búsqueda de la prestación universal del acceso a la atención y al tratamiento para las personas que viven con el VIH/SIDA. Al incorporar este tema en sus actividades nacionales, regionales y mundiales, la UNODC apoya los esfuerzos de los gobiernos y de las organizaciones de la sociedad civil para desarrollar e implementar programas de prevención y atención específicos a usuarios de drogas y a personas que viven en las cárceles y otras instituciones privativas de libertad, incluidas las destinadas a los adolescentes en conflicto con la ley.

Como guardián de las Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos, la UNODC ayuda a los Estados miembros en la aplicación de las normas internacionales y las resoluciones de la ONU que exigen que todas las personas privadas de libertad tienen derecho a recibir atención integral de salud incluida la prevención y tratamiento del VIH y el SIDA, sin discriminación de ningún tipo y con los mismos servicios que los ofrecidos a la comunidad en general. Del mismo modo, la UNODC tiene por objetivo reforzar la capacidad de los países para dar una respuesta adecuada en materia de prevención y atención del VIH y el SIDA a las personas en posición de vulnerabilidad a la trata de personas, especialmente los grupos más vulnerables: los jóvenes y las mujeres.

Una de las lecciones más importantes aprendidas en dos décadas de trabajo con el VIH y el SIDA es que las intervenciones para la prevención y la atención deben ser integrales, multisectoriales e integradas, afines de satisfacer las necesidades específicas de las diferentes poblaciones. En este sentido, los proyectos con intervenciones ocasionales acaban teniendo poco impacto. Por lo tanto, para lograr la meta de uno de los seis objetivos de desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas - combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades - es necesario que la respuesta a la epidemia del SIDA sea completa, basada en la evidencia y llevada a cabo inmediatamente y en gran escala. No hay tiempo que perder. Sólo si los servicios lograren llegar a las poblaciones más vulnerables - los usuarios de drogas, personas privadas de su libertad y otros grupos - será posible contener el crecimiento del sida y, en el mejor caso, reverter la tendencia de crecimiento para el año 2015.